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La historia de Library Renewal y otras iniciativas similares

Traducción: JOSÉ ANTONIO CARRILLO ROJO (2016)

(Michal Porter y David Lee King (2013): “The Story of Library Renewal and Similar Initiatives”. Public Libraries Online)

 

Para esta columna, pensamos en compartir con vosotros el nuevo fenómeno sin ánimo de lucro llamado Library Renewal –en el que ambos estamos involucrados–. Quizás te suene de algo por la American Library Association (ALA) Presidential Task Force on Electronic Content Access, por cierta editorial que no nombraremos y por los conflictos que plantean esos dichosos formatos de los libros electrónicos. Por ello, decidimos escribir sobre la confrontación entre los libros electrónicos y las bibliotecas con el objetivo de mostrar cómo ese pequeño enfrentamiento puede transformarse en una posible solución. Sigue leyendo, ¡a ver qué te parece!

La primera vez que Michael intentó hacer uso de una biblioteca pública de Internet fue en 1997. Su banda favorita acababa de sacar un nuevo disco y quería hacerse con él a través de la única biblioteca diseñada exclusivamente para Internet. Para él, la idea de utilizar la red para tomar prestado el álbum en formato digital y disfrutarlo un rato era realista a la par que lógica. Total, esa era la forma a la que había estado acostumbrado a hacerlo durante décadas en las bibliotecas a las que solía ir o en las que había trabajado.

Casi quince años más tarde parece mentira que, salvo unas pocas excepciones, no haya cambiado mucho la situación. Hoy, si te apetece acceder a una canción conocida o a un disco a través de tu biblioteca y escucharlos en formato digital, lo tienes difícil. Bueno, a no ser que tu biblioteca se haya suscrito a uno de los pocos servicios de música que están saliendo ahora. Tendrías la misma suerte si lo que pretendes es ver una película o un programa de televisión en formato electrónico a través de la biblioteca –de nuevo, son pocas las excepciones que nos vienen a la cabeza–.

Pero, ¿sabes qué? Ya está aquí la tecnología que hace posible el acceso a contenidos electrónicos. Muchos de nosotros –quizás la mayoría– hacemos uso de ella en nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, empresas como Apple (a través de iTunes o iBooks), Netflix, Amazon o Hulu se lo ponen bastante fácil a los usuarios que quieren ver o escuchar contenidos en formato electrónico. Eso sí, si están dispuestos a pagar por utilizar sus sistemas cerrados. Todo ello sin mencionar los sitios o herramientas que permiten piratear dichos contenidos.

No hay que olvidar lo fáciles de utilizar que son estos nuevos sistemas. Pongamos el ejemplo de iTunes. Un día, a David le apetece alquilar una película con ese sistema. En iTunes ya se encuentran el número de su tarjeta de crédito y la información de su cuenta. Un clic es lo único que tiene que hacer para alquilar una película de Harry Potter. Así de simple.

Netflix, Hulu y Amazon Kindle son igual de fáciles de utilizar. Pero por el contrario, descargar y acceder a contenidos electrónicos no es siempre así de fácil en las bibliotecas. Para ser justos con nuestros proveedores de contenidos electrónicos, hemos de decir a su favor que no siempre tienen la culpa de todo. No olvidemos que deben respetar el complejo conjunto de licencias de uso y gestión de derechos digitales (o DRM, su sigla en inglés). Todas esas estipulaciones pueden variar entre los proveedores individuales y las editoriales. Pero seamos sinceros, dejando a un lado todo eso, hacer uso de un producto de la biblioteca no es tan fácil como hacer clic en el botón de “alquilar ahora”. ¿A que no?

Hay que decir que estos nuevos servicios y herramientas tan enfocados a los usuarios son dignos de admiración por las soluciones que han sido capaces de crear. Es más, esas soluciones funcionan de verdad; les ofrecen a los usuarios el contenido que buscan. Lo único que no nos gusta de estas empresas es que ninguna de ellas es una biblioteca. No salvan la brecha digital, ni crean, ni mantienen grandes bibliotecas de archivos. Además, la razón de su existencia es básicamente que la propia empresa y los accionistas obtengan beneficios. No queremos decir que ese modelo sea malo por naturaleza. Después de todo hablamos de empresas. Su misión: generar beneficios.

Aunque admiremos lo exitosas y brillantes que pueden llegar a ser muchas de estas empresas, nos da pena que las bibliotecas no hayan conseguido dar con soluciones parecidas para nuestros clientes. Resulta interesante el hecho de que las bibliotecas adquieran contenidos electrónicos todavía en soporte físico (en formato CD y DVD) de manera bastante satisfactoria y casi a la par que nuestros «competidores» más importantes. Por ejemplo, en Estados Unidos, Netflix, Redbox y las bibliotecas distribuyen en la actualidad casi el mismo número de DVD por semana.

Lo que les falta a las bibliotecas es saber cómo gestionar los contenidos en soporte digital. Las regulaciones DRM, las editoriales que tampoco saben cómo crear modelos de contenidos electrónicos que funcionen tanto para ellas como para las bibliotecas y la ausencia de la doctrina de la primera venta para los contenidos digitales son algunas de las razones.

Según Wikipedia, la doctrina de la primera venta permite al comprador transferir (es decir, vender, prestar o donar) una copia legal de un trabajo con copyright sin ningún permiso. En otras palabras, el derecho del propietario del copyright de controlar el cambio de titularidad de una determinada copia acaba una vez que dicha copia se transfiere a otro individuo –siempre y cuando no se trate de una copia ilegal–. Esta doctrina también recibe el nombre de «derecho de la primera venta», «regla de la primera venta » o «regla de agotamiento1».

Todo ello no plantea problema alguno con los soportes físicos. Pero, ¿qué pasa con los digitales? Eso es lo que todo el mundo se pregunta.

Tras haber presenciado el desarrollo de hardware y software y dedicado años al estudio y la investigación meticulosa del mundo de los negocios, la tecnología y el marketing, tomamos la decisión de buscar la manera de unir fuerzas con otra gente que también entendiera la naturaleza crítica del panorama actual para hacerle frente de manera real y significativa.

Nuestra conciencia no nos dejaba hablar delante de (o escribir para) grandes audiencias que estarían en todo su derecho de recibir de nosotros información útil. No teníamos nada válido que contarles. Nada con lo que motivarles que les hiciera querer dedicar su tiempo y sus esfuerzos a la causa. Cientos de personas no dejaban de proponernos trabajar en algo cuyo punto de partida fuera la búsqueda de soluciones al creciente problema de las bibliotecas y los contenidos digitales. Con la ayuda de estas personas, ahora podemos decir que estamos viviendo la fase inicial de Library Renewal.

La mejor manera de saber más sobre Library Renewal es a través de su página web (www.libraryrenewal.org). Los planes de Library Renewal para los próximos cinco años son los siguientes:

  • Investigar y crear una variedad de recursos y presentaciones que expliquen y apunten a soluciones nuevas y efectivas para la problemática de las bibliotecas y el acceso a contenidos digitales.
  • Establecer programas de participación formales para crear lazos con instituciones e individuos clave que trabajen con aspectos legales, tecnológicos y específicos de la industria en relación con el acceso a contenidos digitales.
  • Construir un movimiento de base organizado y diseñado para dar a conocer el proyecto y plantear cuestiones tanto a nivel local como regional.

Library Renewal busca soluciones a largo plazo para el acceso por parte de bibliotecas y usuarios a contenidos digitales; todo ello con tu participación, la de tu familia, amigos y vecinos. De manera casi unánime, la población general califica las bibliotecas como algo necesario y positivo y querría que siguieran desarrollándose. Las encuestas y sondeos que se repiten año tras año son una buena prueba de ello. No obstante, esa misma población también quiere acceder a los contenidos digitales en el formato que más les convenga –formato que ha dejado de ser siempre el papel–.

Library Renewal ha estado trabajando más de un año para desarrollar este proyecto. Hasta el momento hemos consultado docenas de individuos y organizaciones y en los próximos meses y años seguiremos adelante con el proyecto. Hemos debatido y trabajado en la idea de Library Renewal con empresarios, expertos técnicos, expertos en webs, asesores, líderes de organizaciones, bibliotecarios y usuarios.

El personal que trabaja en bibliotecas es consciente de que todo lo relacionado con un acceso fácil y equitativo a los contenidos digitales es crucial para un futuro próspero de las bibliotecas. Sabemos que las bibliotecas necesitan ofrecer las mejores soluciones de acceso a contenidos digitales a nuestros clientes. Ahora tenemos que aunar nuestros esfuerzos y empezar a ir resolviendo estos retos y desafíos tan importantes a los que nos enfrentamos.

Todos los que estamos involucrados en Library Renewal esperamos que el extraordinario potencial de este nuevo proyecto te entusiasme tanto como a nosotros. Sigue atento, contacta con nosotros, haznos llegar tus ideas. Forma parte de lo que aspira a convertirse en un poderoso motor que traerá consigo numerosos beneficios. Tenemos grandes ideas y también grandes problemas a los que hacerles frente. Hay al menos otras cinco organizaciones que actualmente también trabajan por una mayor concienciación en cuanto a contenidos electrónicos en bibliotecas se refiere. Estas son:

  1. ALA’S Presidential Task Force on Equitable Access to Electronic Content. Se encargan del estudio de los desafíos y de sus soluciones potenciales en bibliotecas para mejorar el acceso a contenidos digitales, de los sistemas de distribución y conservación y de las infraestructuras para responder a la creación y al paso de los materiales del soporte físico al electrónico.
  2. The Berkman Center for Internet and Society’s Digital Public Library of America. Hace poco convocaron a un grupo de accionistas en un programa de planificación para definir el alcance, diseño, coste y administración de la propuesta Digital Public Library of America. Pretenden reunir a representantes de: la comunidad educativa, bibliotecas públicas y de investigación, organizaciones culturales, gobiernos a nivel local y estatal, editoriales, autores y miembros de la industria privada. Las reuniones y talleres que llevan a cabo tendrían el objetivo de examinar las estrategias para mejorar el acceso público a recursos completamente en línea.
  3. The Internet Archive’s In-Library Lending Program. Recientemente anunciaron una nueva colección con más de 80 000 libros electrónicos –la mayoría de ellos del siglo XX– a la que se puede acceder a través de OpenLibrary.org.
  4. COSLA: eBook Feasibility Study for Public Libraries. En su informe se dice lo siguiente: «En este informe podrás leer sobre las inquietudes e ideas relacionadas con el acceso y la facilidad de uso de libros electrónicos en bibliotecas, los modelos de compra por parte de las bibliotecas, las relaciones cambiantes entre proveedores y editoriales, el coste y la selección, los derechos de autor y el uso razonable y sobre cómo hacer que la voz de las bibliotecas públicas llegue a la gente una vez que los libros electrónicos han modificado las formas de leer por ocio y estudio».
  5. LibraryCity. Library City es un grupo ad hoc centrado en el acceso a contenidos electrónicos y en las bibliotecas. Su objetivo es ofrecer a las bibliotecas «una riqueza de nuevos contenidos que puedan poner al servicio de las necesidades individuales de los estadounidenses, tanto a nivel comunitario como institucional».

Como vemos, no hay duda de que las numerosas organizaciones que trabajan con las diferentes facetas de un mismo problema global tienen en sus manos la oportunidad de facilitar el cambio. ¡Desde aquí te animamos a escribirnos por email y compartir con nosotros lo que piensas!

Referencia

  1. Wikipedia, «First-Sale Doctrine», recuperado el 10 de marzo de 2011.
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