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Ebooks y Bibliotecas: Una oleada de preocupaciones

Traducción: ANA MARÍA CRESPO GÓMEZ (2016)

(Meredith Farkas (2011): “Ebooks and Libraries: A Stream of Concerns”. Information wants to be free)

 

Me encantan los ebooks, algo que me sorprendió cuando me tocó un Kindle la primavera pasada en una rifa. De hecho, he leído todos los libros desde entonces en mi Kindle o de vez en cuando en el iPad de mi marido (prefiero leerlos en Kindle). Cuando asumí que odiaba leer libros en un dispositivo electrónico, lo hice basándome en la experiencia de leer libros en mi ordenador a través de plataformas académicas como NetLibrary y eBrary. Leer en un Kindle no tiene nada que ver con eso – para mí, la ausencia de una pantalla retroiluminada brillante es la clave. El mercado de ebook parece haberse disparado en los últimos seis meses, incluso para aquellos que no están a la última. Cuando mi padre se compró un Kindle el pasado septiembre, supe que los lectores de ebooks habían llegado. Incluso en Norwich estoy empezando a indagar entre los usuarios para saber si pueden leer ebooks provenientes de la biblioteca en sus teléfonos móviles. No hay ninguna duda al respecto: los ebooks tienen cabida en el futuro de la lectura. Desafortunadamente, las bibliotecas pasan desapercibidas para los usuarios de ebooks y este parece ser el objetivo de los editores y los fabricantes de ebooks. ¿Por qué no lo querrían?

Las opciones que las bibliotecas tienen respecto a los ebooks (en términos de contenido, interfaz, interoperabilidad, etc.) son muy escasas. Estoy muy preocupada porque hay muchas bibliotecas que están aumentando su colección de ebooks, de forma que una buena parte de sus adquisiciones para mejorar sus colecciones son ebooks. Nos presentan un modelo convincente. En muchos casos, varios estudiantes pueden leer el mismo libro al mismo tiempo. Se necesita menos tiempo y esfuerzo para procesarlos y no ocupan nada de espacio físico.

La peor parte es que no se sabe dónde se va a dirigir este mercado y las restricciones actuales que los comerciantes han establecido en sus productos a menudo superan las ventajas. Esto no quiere decir que tengamos que enterrar la cabeza en la arena e ignorar esta gran tendencia, pero estoy muy de acuerdo con la opinión de Eli Neiburger en el “Library Journal eBook Summit” 1 cuando afirma que las bibliotecas lo tienen crudo(en estos dos enlaces se puede ver la presentación : https://www.youtube.com/watch?v=KqAwj5ssU2c&feature=player_embedded y https://www.youtube.com/watch?v=bd0lIKVstJg&feature=player_embedded) .

Este artículo es básicamente una oleada de conciencia resumida de algunas de las preocupaciones que me han venido a la cabeza respecto a los ebooks. No soy una experta, no leo los contratos de los comerciantes y no conozco los pormenores del mercado de ebooks, ni la gestión digital de derechos, ni la regla de la primera venta, etc. Solo soy alguien a cargo del desarrollo de la colección de la biblioteca escolar, y alguien que se da cuenta de que la mayoría de los bibliotecarios saben poco acerca de los ebooks (me incluyo en este grupo) y que está preocupada por cómo van las cosas. Si quieren oír hablar sobre ebooks de la mano de personas muy conocedoras del tema, les puedo recomendar a: Sue Polanka, Jason Griffey, Eric Hellman y Tom Peters.

Hay diferencias entre los ebooks para particulares y los ebooks que prestan las bibliotecas

Comprar un libro físico frente a pedirlo prestado de la biblioteca no son procesos muy distintos. Ambos tienen pequeñas barreras (salir de casa para tomar prestado un libro de una biblioteca o comprar un libro en una librería vs. esperar al menos un día o quizás más para adquirirlo en línea). Adquirir un libro en mi Kindle es extremadamente fácil. Haces clic en el botón de “pedir” y ya está. ¡Incluso puedo ojear una parte del primer capítulo de forma gratuita para ver si quiero comprarlo! A aquellos que solo quieren leerlo, no les preocupa que funcione en otros dispositivos, las restricciones para el préstamo, etc. Conseguir un ebook de una biblioteca es a menudo un proceso enrevesado y confuso; tan confuso que las bibliotecas tienen que crear tutoriales sobre cómo hacerlo. Esto no tiene en cuenta la infinidad de interoperabilidades que surgen cuando los usuarios quieren leer un ebook en sus móviles o dispositivos electrónicos de lectura. Ni tampoco el hecho de que las bibliotecas no puedan obtener opciones de ebook que puedan proveer el contenido que los usuarios quieren (especialmente en bibliotecas académicas). La peor parte es que no creo que mejore en el futuro, ya que no tiene sentido económicamente hablando que empresas como Amazon, B&N, Sony, etc., faciliten que las bibliotecas obtengan y puedan proveer este contenido a sus usuarios. Si el dispositivo electrónico controla el mercado de los ebooks, las bibliotecas estarán perdidas.

¿Qué es ILL?

El préstamo interbibliotecario (o ILL, su sigla en inglés) constituye una parte importante de lo que hacemos. Existen muchos consorcios que tienen acuerdos para desarrollar colecciones sin que esto implique tener que duplicarlas, ya que se prestan los unos a los otros. ¿Qué ocurre cuando lo que manejamos son ebooks? Solamente un pequeño número de comerciantes de ebooks (realmente, Springer es el único que conozco) permiten cualquier tipo de ILL, esto quiere decir que cuanto más digital sea nuestra colección, menos utilizaremos el ILL. Las bibliotecas van hacia esta dirección sin considerar que el préstamo interbibliotecario repercute en nosotros mismos, nuestros clientes o en nuestra profesión. Intente imaginarse su biblioteca sin este sistema. No puede, ¿verdad?

Demasiadas plataformas, muy poca interoperabilidad.

En un mundo perfecto, existiría una colección de ebooks accesible a través de una plataforma fácil de usar y de buscar en ella. Desafortunadamente, creo que esto nunca ocurrirá.

Lo mejor que podemos hacer es intentar que nuestras colecciones de ebooks sean fáciles de encontrar a través del catálogo de la biblioteca, a pesar de no tener una herramienta de búsqueda sofisticada en la propia plataforma. Enseño a nuestros estudiantes a distancia cómo buscar libros en el catálogo eBrary, una poderosa herramienta y versátil plataforma de software, aunque nuestro catálogo contiene registros MARC del catálogo eBrary. ¿Por qué?

Porque la funcionalidad de la búsqueda de eBrary es mejor, puede buscar textos completos y dará una mejor lista de resultados.

Accedemos a muchas obras de referencia literarias a través del Centro de Recursos Literarios de la editorial Gale. Sin embargo, el Centro de Recursos Literarios no contiene todas las obras de referencia literarias de la editorial y, si quieres subscribirte a ellas, no puedes obtenerlas en la misma plataforma. Por ejemplo, queremos conseguir el Children’s Literature Review de Gale, ya que en la especialidad de inglés parece haber aumentado el interés en investigar sobre autores para jóvenes adultos. Por el tamaño de la colección (que supera los 100 volúmenes) y la dirección que están tomando las colecciones de referencia, tiene sentido ofrecerla en línea. El problema es que no podemos conseguir la colección a través del Centro de Recursos Literarios. En vez de eso, necesitaríamos catalogarla y esperar a que los usuarios tropiecen con ella. Enseñamos a estudiantes de lengua inglesa cómo buscar referencias bibliográficas en la MLA International Bibliography y en el Centro de Recursos Literarios. Les enseñamos sobre nuestras obras de consulta impresas. Les enseñamos cómo buscar libros críticos sobre trabajos específicos o autores del catálogo. Ahora, necesitamos explicarles de alguna manera que mientras la mayoría de las colecciones de referencia se encuentran en la primera planta de la biblioteca, algunas están en línea y accesibles a través del catálogo si conoces el título específico (ya que no es como si pudiera hacer una búsqueda de Roald Dahl en el catálogo y le apareciese el Children’s Literature Review). Fue bastante difícil para mí poder explicarlo en una publicación para bibliotecarios; ¡imagínense tener que explicarlo a estudiantes legos en la materia en una clase de inglés de 102 personas!

 

 

¿Cómo podemos navegar por una estantería de ebooks?

Navegar es aún una parte importante de la experiencia de descubrir. Cada vez que ayudo a un estudiante a encontrar libros sobre un tema específico, le sugiero que mire a derecha e izquierda de los libros que está buscando para ver si encuentra algo útil que no nos apareció en nuestra búsqueda. No hay nada como la chiripa, aunque esto no se puede replicar en línea. Y aún más difícil cuando tienes tanto colecciones de ebooks como libros impresos. La colección está cada vez más fragmentada, por lo que es mucho más difícil navegar en ella.

El DRM (gestión digital de derechos) y las estrictas normas para “prestar”.

Me da vergüenza tener que explicarles a nuestros estudiantes a distancia que no pueden hacer nada de lo que les gustaría con libros de eBrary. Nuestros estudiantes a distancia se encuentran viajando a menudo por motivos de trabajo. Muchos están desplegados en Iraq y Afganistán y tienen Internet durante muy poco tiempo. Tuve un estudiante en un submarino que tenía 1 hora al día para acceder a Internet y hacer todo el trabajo que conlleva conectarse a la red. Así que cuando le dije que no podía descargarse los libros, que no podía imprimir más que una pequeña parte o que no los podía leer sin conexión, me sentí despreciable. ¿Por qué proveer un producto tan cutre a nuestros estudiantes cuando ellos hacen todo lo posible para entregar sus trabajos?

Y por supuesto eBrary dice que el DRM es necesario para proteger a los titulares de los derechos de autor, pero entonces tiene una plataforma como Ebook Library, en la que los usuarios pueden descargar libros usando Adobe Digital Editions y cuyos documentos expirarán tras un periodo determinado de tiempo. Hay formas de proteger a los titulares de los derechos de autor y proveer al mismo tiempo ebooks que funcionen para la mayoría de usuarios. Por lo que he visto (que no es mucho) ebook Library es la plataforma que más ha ayudado hasta ahora a mis estudiantes. Y en cuantas más plataformas adquieren o alquilan el acceso a los libros, más distintas son las leyes y restricciones que tienen. Los clientes no entenderán por qué se puede descargar este ebook, aunque no éste, o por qué éste podrá imprimirse y otro solo le dejará hasta la quinta página.

A todo esto hay que añadirle la pesadilla de asegurar que los ebooks funcionen en teléfonos móviles y en dispositivos de lectura electrónica. Hay diferentes formatos, diferentes limitaciones. También hay que tener en cuenta el tema de la accesibilidad, que es un tema legal importante que muy pocos bibliotecarios suelen tener en cuenta. Y sin saber la dirección que tomará el mercado de ebooks y los dispositivos que tendrán los clientes en el futuro, es difícil tomar decisiones ahora. Pero al mismo tiempo, ¿pueden permitirse las bibliotecas sentarse y esperar a que se aclare la situación respecto al futuro de los libros?

¿Qué nos pertenece y qué significa esto?

Cuando mi biblioteca compra veinte libros, nos pertenecen. Los libros no desaparecen a menos que un usuario los pierda (en ese caso recuperamos lo que cuesta) o decidamos quitar el libro de la colección. Podemos pedir esos libros a otras bibliotecas gracias al préstamo interbibliotecario, los ponemos en reserva, y ese libro no conlleva más gastos (si no hay que reencuadernarlo) más allá de la compra inicial. Pero veamos la colección eBrary. Pagamos grandes sumas de dinero cada año para acceder a decenas de libros, pero no nos pertenece ninguno. Cancelamos nuestra suscripción y los libros desaparecen. Los libros se añaden o quitan de nuestra colección eBrary según el trato al que hayamos llegado con las editoriales. Esto quiere decir que un título que un estudiante utilizó hace un par de meses para una investigación puede no estar disponible cuando quiera citarlo.

Después hay colecciones de ebooks a las que las bibliotecas tienen permanente acceso. Para esos, normalmente tienes que pagar una cuota anual para acceder a la plataforma donde se encuentran los libros. No podemos organizarlos en nuestros propios servidores. Algunos comerciantes, como EBook Library, le permiten archivar una copia, aunque no estoy segura de qué significa eso ya que no podemos enviarles copias por email a los estudiantes ni podemos colgarlas en nuestro servidor para que las descarguen. Si EBook Library no funciona, no sé cómo podríamos acceder a esos libros que “nos pertenecen”. Sé que algunos comerciantes pertenecen a Portico y que éste ha llevado a cabo una iniciativa de conservación de ebooks, aunque la mayoría de los comerciantes de ebooks con los que querríamos trabajar no son miembros. No soy para nada una experta en el tema. Además, nunca me he fijado en cada detalle de los contratos que tenemos con los comerciantes, aunque me preocupa que algunos bibliotecarios no piensen en la preservación a largo plazo de los ebooks que adquieren.

Pensar en los usuarios a la hora de las adquisiciones no es la solución mágica.

No les puedo decir cuántos artículos he leído recientemente sobre adquisiciones llevadas a cabo en razón de las necesidades de los clientes y la amplia mayoría ha sido positiva, lo cual no plantea ninguna preocupación acerca de esta práctica. No digo que sea una mala idea, pero no creo que sea la solución mágica como algunos la presentan.

El desarrollo de las colecciones es un truco. No se trata de crear una colección para las necesidades del público actual, sino de anticiparse al futuro. Por ejemplo, en mi biblioteca había una colección de la historia de China muy escasa. Después, tuvimos un estudiante chino, un profesor para enseñar historia china y la posibilidad de estudiar chino al año siguiente.

De repente, en un solo año, dediqué una gran parte del presupuesto para las colecciones de ciencias sociales a este ámbito. Ahora mismo en Norwich, la historia latinoamericana no es un área de estudio muy popular, pero, aun así, me esfuerzo por comprar algunas de las mejores obras de este ámbito. Tenemos que lograr un equilibrio. Aunque vaya a gastar más en áreas que estén siendo estudiadas, tiene que mantenerse atento para lograr el equilibrio, puesto que las áreas de estudio cambian con el tiempo.

Hicimos nuestras adquisiciones basándonos en nuestros estudiantes a distancia durante unos pocos años. En vez de elegir la modalidad de préstamo interbibliotecario para los estudiantes que viven en diferentes partes del mundo, decidimos comprar los libros que querían. Tras dos años, miré los libros que se habían comprado el primer año y me di cuenta que solo dos se habían prestado más de una vez. Ahora tenemos grandes colecciones de libros de la guerra Zulú y la historia militar de Australia porque dos estudiantes estaban interesados en esos temas. ¿Se volverán a usar de nuevo? Es bastante improbable. Que a un estudiante le interese un libro o un tema específico no significa que otros también estarán interesados.

No estoy diciendo que adquirir algunos libros que los estudiantes quieran tiene sentido. Lo que digo es que, habiendo visto cómo es un modelo en el que el 100% de las adquisiciones se hace de acuerdo a las necesidades de los usuarios, no creo que resuelva ningún problema.

Mire, lo entiendo. Estamos pasando una época difícil. Estamos intentando hacer más con menos. Intentamos justificar la continua financiación con el hecho de que los libros que compramos los necesitamos AHORA. No estoy segura de que destinar una gran parte del presupuesto de nuestras adquisiciones a aquellas requeridas por los clientes sea una decisión responsable a largo plazo. No obstante, sí creo que reservar una parte del mismo para este fin es una excelente idea. Es lo que estamos haciendo este semestre, experimentando con eLibrary. Aún creo que sería dañino a largo plazo para la colección confiar únicamente en el gusto actual de nuestros usuarios. Para mí, el desarrollo de la colección cooperativa es un modelo para la construcción de una colección sostenible que tiene mucho más sentido.

No sé dónde irán a parar los ebooks, las adquisiciones según las preferencias de los usuarios o los dispositivos de lectura electrónica. Cuando leo publicaciones como la de Andy Bukhardt sobre el carruaje sin caballos frente al ebook2, me pregunto si leer en el futuro se parecerá a como lo hacemos hoy en día. Me quita el sueño pensar en cómo será leer dentro de 10 o 20 años. Lo que sé ahora es que cuanto más leo sobre ebooks y el futuro de las publicaciones, más me preocupo por ello. Y cuanto más hablo con bibliotecarios sobre esto, más me doy cuenta de lo poco que pensamos muchos de nosotros en estos temas (más allá del contenido y quizá la accesibilidad) cuando nos planteamos conseguir colecciones de ebook. Vi un mensaje en un foro como respuesta a mi siguiente columna: “Las bibliotecas estadounidenses y los términos de servicio respecto a los libros Kindle3”. Alguien comentó que en su biblioteca no necesitaban ningún acuerdo cuando compraban un Kindle. Uff…algunas personas con poco entendimiento de estos temas (me incluyo en ese grupo) están tomando decisiones importantes para las bibliotecas. Los ebooks no pueden seguir siendo un ámbito de conocimiento reservado a unos pocos expertos; TODOS necesitamos conocer los temas actuales, seguir escribiendo sobre el tema (de bibliotecarios, profesores, expertos en tecnología y editoriales/dispositivos de lectura electrónicos/el mundo de los aparatos móviles) y saber a dónde va a llegar esto. De otro modo, ¿cómo podemos tomar decisiones sobre las colecciones respecto a este tipo de materiales? Vayamos a tomar decisiones o no, es algo con lo que tendremos que lidiar en un momento u otro. El semestre pasado, tuve un miembro del profesorado que preguntó si podíamos conseguir la Enciclopedia de las Asociaciones en línea en lugar de impresa. Los usuarios vendrán a nosotros con los lectores electrónicos que les habrán regalado en vacaciones o por sus cumpleaños, para saber qué les podemos ofrecer para leer en su nuevo y brillante dispositivo. Queramos reconocerlo o no, nos debemos a nuestros usuarios y al futuro de las bibliotecas, por lo que hay que aprender lo máximo posible sobre este tema. De esa forma, podremos tomar mejores decisiones que puedan ayudar a los usuarios y a la institución.

 

 

ENLACES:

1-    http://ebook-summit.com/

2-    http://andyburkhardt.com/2011/01/18/e-books-are-not-horseless-carriages/

 

3-    http://americanlibrariesmagazine.org/columns/practice/read-fine-print

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