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Facultad6

Angèle Tence, un paseo del Renacimiento a la época barroca

Traducción: INMACULADA MORALES LUCAS (2016)

(Guilier, B. (2015). “Angèle Tence, une promenade de la Renaissance à l’âge baroque“. Bibliothèque de l’INHA)

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Angèle Tence está cursando el segundo año de Doctorado de historia del arte moderno en París I Panteón-Sorbona, bajo la dirección de Philippe Morel. Se ha especializado en la decoración de frescos italianos del siglo XVI y XVII, y frecuenta la biblioteca desde que comenzó su posgrado.

El año pasado también realizó un período de prácticas en el INHA en el marco de la preparación de la edición de 2015 del Festival de historia del arte, antes de pasar a ser, el pasado septiembre, responsable de los trabajos dirigidos también en la universidad París I, en la categoría “Art moderne: Renaissance italienne” (Arte moderno: Renacimiento italiano).

¿Un poco sobre usted?

Desde hace mucho tiempo soy una apasionada del arte italiano del Renacimiento. Mi doctorado habla de la representación de las caídas en los decorados italianos del siglo XVI y XVII (los límites están aún por determinar). Mi trabajo consta de imágenes relacionadas con los mitos judeocristianos, como la caída de los Ángeles o la caída de Simón el Mago, y  con los  mitos griegos, en particular, la caída de Phaéton y la de los Gigantes, que tiene lugar depués de la gigantomaquía. Estas imágenes abundan en los palacios principescos y en los interiores de las iglesias del siglo XVI, y más aún en la edad barroca.

¿Su asiduidad a la biblioteca?

Ya venía de vez en cuando en 2011, pero no es hasta el 2012 que empiezo a frecuentarla realmente de manera asidua.  Me acerco todas las semanas, pero no todos los días… ¡Aunque eso ya me sucedió en el pasado! Voy también a otras bibliotecas, pero la del INHA es una de mis preferidas, tanto por su excelente fondo documental sobre el arte italiano como por sus lugares espaciosos y cómodos.

¿Su lugar preferido?

Debo decir que cuando estaba cursando el Máster no tenía ningún sitio predilecto… Podía ponerme en cualquier lugar, al lado del pasillo, en el fondo de la sala, etc.  Y finalmente, durante el primer año de mi Tesis, sentí de repente que tenía ganas de estar un poco más tranquila, más aislada. Y me ponía solamente en los asientos que van desde el 123 al 137, los más próximos al mostrador de la biblioteca, y también en las secciones donde había una preciosa muestra de fuentes antiguas desde Aristóteles a San Agustín y (casi) todas las ediciones de la Biblia.

¿Algún recuerdo extraño de la sala de lectura?

Sí, tengo un recuerdo verdaderamente extraño que se remonta a hace algunos años… Lo que pasó es que una mujer joven me abordó mientras yo estaba sentada en uno de mis lugares preferidos, en el fondo de la sala. Llevaba una caja de repostería, y me dijo “disculpe, tengo un pequeño problema, tengo que ir a buscar a alguien, ¿puede guardarme los pasteles en lo que tardo?”. No me atreví a negarme, y me encontré en el medio de la sala Oval con los pastelitos sin comprender lo que pasaba, ¡y sin saber qué hacer! Por suerte, no tardó en volver rápidamente a por su caja… Y me ofreció uno de los pastelitos, que probé gustosamente una vez que cerraron la biblioteca.

Recordemos que, por supuesto, todo consumo de comida y bebida está prohibido en la sala Oval

¿Un gran hallazgo en las colecciones?

En realidad, no he hecho grandes hallazgos; por el momento mis investigaciones han dado sus resultados (¡los cuales no van desde luego a durar…!) sin que tuviera que recurrir al servicio de las citas patrimoniales, por ejemplo. En cambio, pude consultar en esta biblioteca, y no en ninguna otra, un catálogo sobre los frescos de Girolamo Romanino. Es un gran libro, que se puede consultar en la  tabla de Reserva.

Lo que era interesante es que las reproducciones de las dieciséis fotos eran absolutamente geniales. Es un verdadero placer verlas en color y en soporte papel, sobre todo porque estos frescos son fotografiados en muy pocas ocasiones y porque estas reproducciones no se encuentran en las bases de datos en línea. Era el formato ideal para distinguir los matices que no había observado antes.

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Detalle de un fresco de Romanino Girolamo. Gli affreschi del Romanino al Buonconsiglio di Trento, Bruno Passamani, 1965, Fol D 650.

¿El tema sobre el que está trabajando ahora?

En el marco de una presentación oral sobre los avances de mis investigaciones, que tendrá lugar en noviembre, hago balance de mi bibliografía y profundizo en mis conocimientos sobre decorados esenciales, como por ejemplo los tableros de Girolamo Romanino, que he consultado recientemente. Acabo de enviar una propuesta de comunicación para una jornada de estudio llamada Entre-deux. Mouvements et métamorphoses du corps, de l’âme et de la peinture dans l’Europe de la Renaissance (XIV-XVI siècles) [Entredós. Movimientos y metamorfosis del cuerpo, del alma y de la pintura en la Europa del Renacimiento ( siglos XIV y-XVI)], cuya petición se puso en línea en el Cuaderno de búsqueda del Centro de Historia del arte del Renacimiento, al cual pertenezco, y el cual os invito a consultar para seguir la actualidad de los proyectos y encuentros científicos en torno al Renacimiento. Intervendré también el 10 de diciembre en el marco del Seminario doctoral común París I/París IV en el INHA. En resumidas cuentas, no estoy muy lejos de la Biblioteca, como pueden ver.

¿Sus deseos para el futuro de la biblioteca?

Lo que desearía sobre todo para el futuro de la biblioteca y, sin tener en cuenta mis preferencias personales, es que el traslado de las colecciones en la sala Labrouste se haga lo mejor posible, de manera fluida y serena, por el bien de todos. A título personal, también me gustaría que más obras estuvieran disponibles en acceso libre.

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