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¿Siente curiosidad sobre RDA en las bibliotecas de las escuelas?

Traducción: INMACULADA MORALES LUCAS (2016)

(Judy O’Connell (2013): “Are you curious about RDA in school libraries?”. Heyjude)

 

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La historia del conocimiento es una historia de la Historia, y ésta se relaciona directamente con la manera en que hemos querido influenciar y educar a los jóvenes de nuestra sociedad. El conocimiento escrito, y los documentos o los portadores que transmiten la información, ha llegado muy lejos desde sus inicios con la aparición de tradiciones orales y registros escritos en tabletas de arcilla y similares. La Biblioteca de Alejandría fue, en muchos sentidos, el primer gran centro de acopio de información, el cual estaba organizado y era de fácil acceso para los sabios.

Durante cientos de años, las bibliotecas consistieron sobre todo en libros y diarios impresos, por lo tanto, éstos eran los que aparecían descritos en los catálogos de las bibliotecas. A medida que la tecnología de la información se desarrollaba, nuevas clases de recursos de la información se produjeron y las agencias de la información tales como las bibliotecas también comenzaron a recoger, por ejemplo, fotografías, grabaciones de sonidos (grabaciones fonográficas, cintas, CDs), películas y vídeos. Las colecciones de las bibliotecas de las escuelas constaban casi únicamente de libros hasta la década de los 70, cuando los recursos audiovisuales, junto con la proliferación de los recursos educativos en papel tales como tablas y «libros grandes», generaron una oleada de cambio. Alrededor de esta misma época, los bibliotecarios comenzaron a hablar de «materiales» o «recursos» como el nombre genérico (en vez de «libros» o «volúmenes») para denominar lo que tenían depositado en sus colecciones y comenzaron a describir una variedad mucho más amplia de materiales en sus catálogos.

Así pues, los catálogos que ofrecen las bibliotecas de las escuelas han sido un ejemplo importante de una organización de la información y una herramienta de acceso a ésta, puesto que un catálogo consiste básicamente en una base de datos con una variedad compleja de puntos de acceso (metadatos) a los recursos de la información usando elementos de datos en el registro, por ejemplo autor o título. Hasta hace poco tiempo este acercamiento estructurado y constante a la catalogación en las bibliotecas de las escuelas fue construido siguiendo las Reglas angloamericanas de catalogación  (AACR2), las cuales garantizan una accesibilidad constante a la información en cualquier formato deseado, debido a que el detalle de la descripción del recurso se incluye en el registro del catálogo. Sin embargo, estos catálogos eran puntos de acceso autónomos a lo que había en una colección determinada y generalmente tenían que ser utilizados dentro de las bibliotecas.

Con esto llegamos a la era digital y a un entorno de la información constantemente cambiante. Y es que vemos que hemos alcanzado un tiempo en el que la información nunca ha sido más abundante y accesible, e inversamente, surge la necesidad de manejar esa información de forma eficiente y más crítica que nunca en la historia de esfuerzos humanos de la información y del conocimiento. Ahora disponemos de la tecnología para proporcionar una conexión global en los ordenadores en cualquier lugar, la cual también es extensible a dispositivos móviles y tabletas.

Este cambio en el entorno de la información ha provocado un cambio significativo en nuestra comprensión de la descripción de los recursos de la información compartida y del acceso a través de los sistemas conectados, organizaciones y en otros entornos web aparte de los catálogos.

¿Qué es RDA?

Los bibliotecarios y otros profesionales de la información fueron de los primeros en darse cuenta de la importancia de Internet en los servicios de información y fueron también los que comprendieron el impacto de los entornos digitales en la producción, la distribución, el almacenaje y el consumo de la información. Las agencias de información han trabajado duro para proporcionar los detalles de catalogación requeridos para garantizar que tal información pueda ser recuperada, y es por eso que  Recursos, descripción y acceso  (RDA) y sus «vocabularios» específicos fueron desarrollados e implementados por todo el mundo.

De hecho, en junio de 2010 las Reglas AACR2, los parámetros de catalogación estándares en uso en los últimos treinta años, fueron desafiadas con algo nuevo: la publicación de RDA como normas estándares de catalogación que pasaban a sustituirlas.  Este fue considerado el cambio más importante de las normas para describir la bibliografía desde la adopción del formato MARC21 hace diez años (proveniente de USMARC), a pesar de que las nuevas reglas habían suscitado muchos debates en la comunidad que se encarga de la catalogación y demás. RDA es una nueva norma de catalogación para la descripción de los metadatos de los recursos en las colecciones de las bibliotecas, de los archivos, de los museos, y de otras organizaciones que manejan la información. El AACR2 trata de proporcionar un conjunto de directrices textuales comprensibles e instrucciones para crear los metadatos que cubren todos los tipos de recursos de contenido y de medios de comunicación. RDA se centra en los elementos de datos necesarios para satisfacer las tareas del usuario especificadas en los modelos conceptuales de FRBR (Requerimientos funcionales para registros bibliográficos) y de FRAD (Requerimientos funcionales para control de autoridades). El uso de los conceptos de FRBR permite que las relaciones entre las versiones múltiples de un recurso sean presentadas a los usuarios de una manera significativa y además se muestre en un formato más simple, con formato agrupado, lo cual hace más fácil que el usuario localice el artículo solicitado.

RDA normaliza fundamentalmente cómo el contenido de los metadatos se identifica, se transcribe y se estructura, aunque es independiente de cualquier codificación específica de los metadatos. RDA también identifica un conjunto general de los elementos de  los metadatos y puede facilitar un vocabulario controlado para el uso como el contenido de un elemento. Aunque RDA se está desarrollando sobre todo para el uso con los recursos depositados en un entorno bibliotecario, se ha contactado con otras comunidades que también manejan información, entre las que se incluyen los editores y aquellos que operan en el mundo digital para intentar asegurar una alineación eficaz con las normas de los metadatos usados en esas comunidades.

RDA está demostrando ser un elemento esencial en la creación de catálogos y de sistemas de identificación de recursos mejores.  Asegura la creación de los metadatos, lo que satisface las necesidades de acceder al contenido de los datos por parte de los usuarios y también facilita la manipulación de éstos para la búsqueda y visualización por los ordenadores.

RDA en Australia

Las normas de los metadatos referentes a los elementos, el formato y a la transmisión utilizados para la catalogación descriptiva en RDA se han implementado gradualmente por todo el mundo, incluyendo Australia y Nueva Zelandia durante el 2013. Así que una vez que la Biblioteca Nacional de Australia anunció que implementaría RDA a principios del año 2013, fue necesario que todas las personas que trabajaban en la biblioteca y en la industria de la información tuvieran un cierto conocimiento sobre la finalidad de RDA y las consecuencias que esta nueva norma ocasionaría en el catálogo de la biblioteca.

Recursos, descripción y acceso se diseña para ayudarnos a cambiar y avanzar hacia las capacidades tecnológicas del Internet de hoy y del futuro ya que somos nosotros quienes tenemos que identificar las entidades y las relaciones de los elementos que los ordenadores pueden utilizar mejor de lo que lo han hecho en el pasado en nuestros registros MARC.  También se trabajará con RDA cuando empaquetemos los elementos en los registros MARC, como tendremos que hacer durante un período de transición determinado. RDA no es un sistema de codificación o una norma para la presentación de las visualizaciones, sino que, por el contrario, especifica cómo describir las cosas en nuestro universo bibliográfico – recursos, personas, corporaciones, etc., y las relaciones entre ellas.

El manual de RDA proporciona las instrucciones necesarias para la implementación de RDA en las bibliotecas. A pesar de que la mejor manera de acceder a RDA es online a través del manual RDA, las copias impresas de las instrucciones de RDA están también disponibles para la compra. http://www.rdatoolkit.org/

RDA no es totalmente diferente de AACR2, pero es más que una nueva versión. Algunas de las diferencias más notables incluyen:

  • Pocas abreviaturas
  • Permiso para que las normas de catalogación locales satisfagan las necesidades de la comunidad.
  • Descriptores específicos del formato para los recursos no literarios y electrónicos.
  • Información de registro tal y como se presenta en el artículo.
  • Identificación explícita de cada elemento posible para la inclusión.
  • Registro de todos los autores y colaboradores.
  • No aplicación de las reglas relativas a la presentación de los elementos (ISBD), lo que hace que el nuevo código sea «formato neutral».
  • Los elementos que cubren los atributos de los recursos de la biblioteca y de las personas y las organizaciones asociadas a los recursos (de modo que cubra la creación de la autoridad así como los registros bibliográficos).
  • Estos elementos se basan en las tareas del usuario de FRBR (localización, identificación, selección y obtención) y, en el caso de los atributos de las personas y las organizaciones, las tareas del usuario FRAD.
  • Cubre la elaboración de registros para los «trabajos» abstractos de los que un artículo pudo ser una manifestación, así como para la propia manifestación.
  • Una perspectiva más internacional en perspectiva (p.ej. no prefiere nombres ingleses).

 

Está aún por ver si RDA dará lugar a una «revolución de catalogación», puesto que todavía será posible producir registros de manera muy similar a como se hacía con las normas AACR2. La pregunta es si las bibliotecas lo implementarán enteramente y si lo utilizarán como una oportunidad de integrar sus datos de catalogación con otros metadatos de otros lugares a través de la red.

Lo que hace de RDA un código con muchas posibilidades es que se basa en la puesta en práctica de los nuevos modelos conceptuales para los catálogos:

  • Los requerimientos funcionales para registros bibliográficos se centran en lo que el usuario necesita encontrar, identificar, seleccionar y obtener.
  • Los requerimientos funcionales para control de autoridades se centran en lo que el usuario necesita encontrar, identificar, contextualizar y justificar.

 

Un sistema de gerencia de bibliotecas que incluye RDA, junto con FRBR y FRAD, puede proporcionar al usuario una experiencia muy satisfactoria de búsqueda. Una vez que los sistemas de gerencia de bibliotecas usen estos conceptos e implementen completamente RDA, los catálogos estarán verdaderamente al servicio del usuario. Tendremos que encontrar formas complementarias de organizar los recursos para que el acceso de los usuarios sea mejor y puedan encontrar lo que tenemos en nuestras colecciones en la biblioteca y en otros recursos.

 Acceso a la Biblioteca Nacional de la información de Australia sobre RDA enhttp://www.nla.gov.au/acoc/resource-description-and-access-rda-in-australia

 Extracto de:  O’ Connell, J. (2013). RDA para las bibliotecas de las escuelas: La generación siguiente en la catalogación de. ACCESO. 27 (3), vol. 27. Del 4 al 6 de septiembre.

Imagen: bajo licencia CC (POR NC SA) la foto del flickr compartida por Vicki y Chuck Rogers

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