Cefalea

30/04/15, 8:40

El dolor de cabeza tal vez sea uno de los síntomas más frecuentes en medicina interna y el que lleva a la consulta el mayor número de enfermos. En multitud de caso, la cefalea es la expresión de algún proceso trivial, intrascendente e inclasificado: es la cefalea corriente y transitoria que todo adulto habrá tenido más de una vez y que no plantea problemas de interés clínico o terapéutico. Menos frecuentemente, la cefalea es el síntoma fundamental de enfermedades orgánicas, o bien, como ocurre en la migraña, es el síntoma que abarca y define específicamente la enfermedad como entidad individualizada.

La cefalea crónica esta más extendida cada vez, según diversos cálculos la padecen entre el 4 y el 8 % en los países avanzados. Las causas de este aumento hay que buscarlas en las condiciones somatopsíquicas a que se ve sometida la población actual: el estrés, el abuso de estimulantes la desproporción entre vigilia y sueño, con predominio de aquella, la sensación de inseguridad y miedo etc… son otras tantas circunstancias que pueden admitirse como factores desencadenantes de la cefalea.

Cefalea

Cefalea

Frente a este problema, la industria farmacéutica ha puesto a disposición del público gran número de analgésico que cuando se consumen indiscriminadamente pueden ser causa de la propia cefalea que tratan de combatir y origen de otros trastornos más graves. Por tales razones todo individuo afecto de cefalea debe ser cuidadosamente examinado por el médico, ya que la medicina actual ha abandonado el empirismo terapéutico que condujo al inadecuado abuso de analgésicos. El clínico actual considera la cefalea en su aspecto dinámico, es decir, como la simple expresión de un trastorno cuyas causas debe conoces y cuyos mecanismos ha de precias antes de establecer cualquier tratamiento.

Otitis I

25/03/15, 13:40

La enfermedad más corriente en el oído es la otitis. Se trata de una inflamación que puede afectar a cualquiera de las partes en que se divide dicho órgano.

Otitis externas.

Están representadas por los procesos que afectan al pabellón auricular y el conducto auditivo externo. Se caracterizan por la presencia de dolor intenso, particularmente al presionar o mover el pabellón auricular e incluso al efectuar movimientos con la boca: mastica, deglutir, etc.

Según sea mayor o menor el grado de inflamación que afecte al conducto auditivo externo, la otitis puede ira acompañada de un cierto grado de sordera, ocasionada por la inflamación experimentada por las paredes del conducto, que aparece obstruido.

Si el proceso inflamatorio avanza, aparecerá después la supuración, que se manifiesta por una serosidad e incluso por verdadero pus, que llena el conducto auditivo externo y rezuma por él, manchando el paciente en este caso la almohada, así como las mechas y turundas, o bolitas de algodón que suelen colocarse en la entrada de dicho conducto y que con frecuencia se olvidan allí, convirtiéndose entonces en un cuerpo extraño con las complicaciones que tal situación puede acarrear.

Otitis

Otitis

Las otitis externas más corrientes las constituyen por lo general el forúnculo del conducto auditivo externo y la otitis de piscina, así denominada porque tiene su causa en la inmersión, en el mar o piscina, del individuo que la presenta.

En ambos procesos debe atacarse, ante todo, el síntoma predominante es decir el dolor, mediante analgésicos corrientes, sin practicar otro tratamiento local en el oído, cosa que incumbe al médico, el cual establecerá el diagnóstico y tratamiento oportunos.

Únicamente advertiremos que para prevenir la otitis de piscina, las personas con afecciones óticas, sean del tipo que sean, así como aquellas que padecen un proceso agudo rinofaríngeo, es decir de nariz o faringe y las que han sido intervenidas del oído, deben evitar los baños. El uso de tapones de cera o de goma para el oído, que se encuentran en las tiendas, es bastante aconsejable con objeto de evitar en lo posible la entrada de agua en el oído. No obstante, en quienes practican pesca o inmersión submarina, dichos tapones deben proscribirse.

En el apartado de la otitis externa, debe incluirse también la presencia de afecciones de la piel del conducto auditivo externo y pabellón auricular, como son el eczema, el impétigo, las dermatosis producidas por hongos, etc., cuya sintomatología viene manifestada por prurito y supuración, según los casos. En estas afecciones debe evitarse el rascado, así como la aplicación de pomadas sin conocimiento del médico.