Recientemente el Tribunal Supremo ha reconocido en una sentencia “excepcional” que una mujer (una persona) con tetraplejia puede trabajar y mantener su pensión. Estupendo.
Uno de los principales problemas en el ámbito del empleo y la discapacidad es la INACTIVIDAD. Desde mi punto de vista (que es el de otros también), la percepción de pensiones constituye una barrera de acceso al empleo que lleva a la inactividad. Este factor, sumado a las expectativas de sueldos bajos y la suma de dificultades de acceso al empleo que conocemos, genera porcentajes alarmantes de inactividad en el colectivo. Una investigación que hemos desarrollado el año pasado para la Seguridad Social con más de 2400 participantes de toda España (que espero publiquemos en breve) nos evidencia que esto ocurre tanto en los perceptores de Pensiones No Contributivas (PNC) como en los de Contributivas (PC). En el caso de la PNC las posibilidades de compatibilizarla por la Ley 8 de 7 de junio de 2005 son realmente (a mi juicio) muy poco atractivas para quien se plantee hacerlo. Respecto a las PC, hasta ahora se asumía que una persona con Incapacidad Permanente Absoluta estaba imposibilitada para el trabajo (y en muchos casos también con la IPT). Las personas con discapacidad en esta situación que han conseguido empleos han tenido que negociar con la Seguridad Social el mantenimineto de su pensión. Conozco el tema de cerca por es el caso de una compañera de trabajo, con tetraplejia, que trabaja con nosotros con normalidad (con la misma normalidad y valentía que le han posibilitado ser madre).
Necesitamos mejorar el sistema actual de pensiones y políticas pasivas, para favorecer e incentivar el acceso al empleo. Si la persona puede trabajar y quiere hacerlo, demos facilidades y no pongamos más barreras. En el caso de las PC parece fácil entender que la pensión es un derecho que uno se ha ganado, y que una persona con IPT o IPA se encuentra en una situación vital que implica niveles de gasto para acceso a servicios y ayudas que posibiliten una vida normalizada. En el caso de la PNC, es igualmente fácil de entender lo necesario de garantizar unos ingresos mínimos para una vida normalizada, y los ingresos son tan mínimos, que un mayor margen de compatibilidad con un salario sería razonable y adecuado.
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