Blog de Ana Fraile
Facultad de Ciencias
 

Novena lección: unas reflexiones sobre educación

Y llegó el último día de nuestra semana lectiva. Sin duda alguna ha sido una semana muy ajetreada y en la que casi consigo perder el rumbo y no es, precisamente, algo positivo. Pero bueno, siempre hay que perder un poquito el norte para poder encontrarlo de nuevo y bueno, en eso se basa la vida, encontrar el equilibrio, perderlo y volver a buscar uno mejor.

En primer lugar estuvimos hablando de las excursiones y de las salidas con los alumnos. Esto trajo consigo un olor a nostalgia increíble. En parte porque añoro las salidas con los compañeros y la interacción fuera de las paredes del aula aunque en un contexto que, en cierta manera, no deja de ser escolar. Para ello hicimos un análisis DAFO de la situación. A riesgo de no acordarme de todo lo dicho en clase (ya que los compañeros hicieron grandes aportaciones que me gustaría que quedasen recogidas), intentaré mostrar un pequeño resumen.

DAFO

De aquí deducimos que, si bien las excursiones y salidas entrañan ciertos riesgos, las ventajas y las oportunidades que ofrecen superan las desventajas reales y merece la pena correr el riesgo de sufrir algún inconveniente de vez en cuando (que puede ser fácilmente prevenido en muchos casos y en otros son inevitables).

En la segunda parte de la clase estuvimos hablando sobre los deberes. Para ello en grupos organizamos de manera interna un pequeño debate, ya que debíamos rellenar una hoja en la que se pusieran aspectos positivos y negativos de los deberes. La parte realmente clave fue la puesta en común, dado que es ahí donde nos dimos cuenta que el problema de los deberes es que están actualmente mal enfocados por diversas razones:

- No son motivadores, y si no lo son no podemos pretender que el alumno trabaje en casa y que ese trabajo de sus frutos: sólo lo hará para pasar el trámite.

El cine y las series de ficción como recurso didáctico en Física y Química, de Cristina Ibañez Martín.

Química y física de algunos efectos especiales.

Descartes.

- La cantidad debe ser adecuada: no es lógico poner deberes como si nuestra signatura fuera la única, o  la más importante. Seis horas de clase son bastantes, a lo cual no se le pueden añadir otras cinco de deberes y estudio.

- Los alumnos son diversos y unos necesitarán más deberes que otros, unos necesitarán refuerzo de conocimientos y otros deberes que sean más avanzados para poder mantener la atención del alumno sobre ellos. Hay que hallar un equilibrio justo, lo cual es complicado. Por suerte, actualmente contamos con plataformas virtuales donde se puede distribuir el trabajo a los alumnos de diferentes maneras facilitando la corrección y manejo de información al profesor.

JijoLimónImagen de Jijo Limón. Link a su perfil aquí.

Como bien ha plasmado Jijo Limón, el currículo oficial pide una cosa. Las editoriales planean sus libros de acuerdo con él, por lo que a la hora de seguir los ejercicios clásico, se manden 3 o 300 va a haber niños a los que les sobre y niños que quizás sigan necesitando ayuda. No se debería mandar los mismos ejercicios a chicos y chicas diferentes, dado que cada uno lleva un ritmo diferente.

La parte negativa de todo ello es que es más trabajo del profesor y que debe plantear una evaluación consecuente con todo ello: ¿de qué serviría que se mandaran ese tipo de deberes si en realidad luego no se van a valorar (ni resultados ni esfuerzo)?

Es la moneda de cambio, pero estoy convencida de que merece la pena.

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