Blog de Ana Fraile
Facultad de Ciencias
 

Quinta lección: El ABC del método científico

Nuevamente, como parte de la tarea para conseguir aprender didáctica (que no es cosa baladí) tuvimos que hacer en este largo puente, otra pequeña tarea:

A cada uno se nos regaló un llavero de bolas como el que se muestra en la imagen:

cof

Venía en un sobre y con unas pequeñas instrucciones:

1. Observar cómo estaba en el momento que nos lo dieron y después, al día siguiente por ejemplo.

2. Hacer una hipótesis de por qué se había producido ese cambio.

3. Comprobar con algo sencillo y que tuviéramos a mano si era cierto.

4. Aceptar o refutar la hipótesis de acuerdo con los resultados.

 

Sinceramente, es una forma sencilla y rápida de aplicar el método científico y de esa forma interiorizarlo (aunque sea la versión simple y resumida, pero si bueno dos veces bueno).

Pues he aquí mi teoría, partiendo de la pista que el cambio de color no ocurría con la temperatura.

1. Lo saco del sobre y los adornos son blancos. Lo vuelvo a meter en el sobre por la mañana y sigue igual.

2. Teoría: el mío no funciona (juro que es real).

2.1. Una voz interior me susurra “mira a ver que a lo mejor había que sacarlo del sobre, no sé, digo yo”.

 

Como se puede ver, mi mente es prodigiosa T.T

Prueba 2:

1. Lo dejo sobre la mesa del escritorio, recién salido del sobre, sin haber cambiado el pobre llavero, y pienso en los tupis decorativos de mis primos, unos que cambiaban de color con cambios bruscos de humedad.

2. Teoría: a lo mejor los adornos son como el sílice de las bolsas secantes.

3. Prueba: cojo una botella de agua, miro, no me apetece mojar todo el llavero, lleno el tapón con un equilibrio precario y meto las bolitas.

4. No, parece que no ocurre nada; eso es que no las he mojado bien, ale al agua otra vez.

3. Empapo, empapo ¡Cómo estoy poniendo todo! Más le vale ser por la humedad.

4. Pues nada, voy a cambiar de técnica. (Esto es para nobel).

3. Chupo los adornos, a ver si va a ser el pH de la saliva.

4. Pues, mira, que no. No va a ser eso.

 

1. Observo ese color blanquecino, sospechosamente similar al de las estrellas que se pegan en la pared y son fosforescentes. A todo esto, todavía no había observado ningún cambio.

2. Teoría: a lo mejor son fosforescentes.

3. Las pongo dentro de mi mano, cerrándola y oscureciendo alrededor suyo. No ocurre nada.

4. Refuto la teoría.

 

Dejé el llavero encima de la mesa, un poquito decepcionada y pensando que mi llavero estaba mal, el pobre.

Al día siguiente comento con un compañero todo lo que me ha pasado con el llavero, para preguntarle. Me pone sobre la pista de que el cree que es fosforescente, porque muchos objetos de decoración utilizados de ese color lo son y le explico lo que me ha pasado.

Según se lo voy diciendo, una sospecha crece en mí: haberlo dejado el día anterior dentro del sobre y de una bolsa; haber probado rápidamente el cambio con la humedad, en una habitación con muy poca luz y nada directa,… Quizá después de un día entero si funcionara.

1. Al día siguiente las bolas siguen más o menos del mismo color que el día anterior.

2. Teoría: son de material fosforescente.

3. Pruebo, de nuevo con mi mano y el resultado es el de un muy leve brillo en la oscuridad.

4. Teoría aceptada.

 

Todo ello me lleva a un nuevo punto uno y dos del método científico.

1. Observo el éxito de todo el mundo pero no el mío.

2. Teoría: es posible que sea debido a que todas esas personas me llevan ventaja experimentando y viviendo, que todo ese éxito se debe a anteriores fallos, y que también es válido encontrar 99999 maneras no correctas de hacer algo.

lo-que-realmente-es-el-exito

Imagen tomada del Blog de Javier Megias.

Por tanto, junto con el post anterior, me alegro de haber fallado tantas veces este fin de semana. Y por supuesto me alegro de contar con personas que me pongan en situación para poder seguir avanzando.

Puntos 3 y 4: os iremos informando ;)

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