Blog de Ana Fraile
Facultad de Ciencias
 

Tercera lección: Descubrirse

No todos los días son buenos. Toda nuestra vida está definida por luces y sombras ya que sin ese contraste, no es posible saber qué es realmente lo que nos apasiona.

Ayer, a pesar de que generalmente disfruto de los experimentos, descubrí algo que me disgustó: no estoy hecha para los experimentos de física, parece que ellos pasan por mí, pero así de puntillas, sin calar demasiado. Y me sentí terriblemente mal. Se supone que en un breve periodo de tiempo, al menos de cara al prácticum, debo saber explicar cosas de física que al parecer no entiendo tan bien como creía, o al menos mi disfrute no fue el esperado.

En realidad no sentí esa pasión que esperaba sentir, esas ganas de probarlo todo en mi piel y de vivirlo con la emoción de un niño.

A pesar de ello, saqué dos conclusiones que espero sean importantes.

1) Tenemos una poderosa herramienta en nuestros bolsillos diariamente y no sabemos sacarle partido: el móvil, de manera bastante funcional gracias a la cantidad de sensores de la que disponen. Tan sólo se necesitan unas aplicaciones, en algunos casos gratuitos, otras veces baratas, con las que se pueden hacer mediciones y se puede comenzar a introducir a los jóvenes en el  método científico.

Uno de los ejemplos es la aplicación MobileSensor:

MS

Esta es una aplicación bastante útil si se quieren hacer pequeños experimentos para poder comprender conceptos que resultan abstractos.

 

2) Soy una persona rematadamente analógica, por desgracia. Sin embargo, creo que esto no debo tomármelo como algo negativo, sino como algo diferenciador. Sólo soy capaz de aprender haciendo y tocando. Soy una persona en su mayoría kinestésica y los datos que veo me cuesta más procesarlo que si puedo tocar. La desgracia de estas aplicaciones es que para mí, son frías. Soy más de poder manipular un juguete que de ver desde un punto externo. Esto seguramente se debe a que soy “como el perejil de todos los guisos” pero es como consigo sentir e involucrarme.

La otra parte positiva es que gracias a esto, ya tengo un punto más claro de cómo quiero ser como profesora: una que a lo mejor no usa todos los días las TICS, aunque lo intentará con toda su alma para lograr conectar con las generaciones futuras. Lo que sí es verdad es que no estoy dispuesta a sacrificar mi ilusión y mi entusiasmo por el hecho de usar constantemente la tecnología. Estoy segura de que soy capaz de encontrar un punto de compromiso y seguro que lo que me queda es indagar más y más para saber en qué zona me siento cómoda; estudiar más para lograr entender mejor todo lo que tengo que tengo que enseñar.

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