Vida en Salamanca
Cuento, opino y comparto. Por Fernando B.
 
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La calefacción en terrazas al aire libre

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Durante los últimos meses, la mentalidad ecologista parece haberse echo muy popular y se ha instalado de una forma más o menos generalizada en la sociedad. Hoy más que nunca parece que somos conscientes del cambio climático en el que estamos inmersos y de la importancia de revertirlo . De hecho, es una de las principales preocupaciones en las últimas encuestas de opinión ciudadanas y uno de los propósitos anunciados por el nuevo gobierno de España.

Pero a pesar de esto, seguimos viendo cómo, de forma cotidiana, se sigue malgastando la energía. Y no solo eso, sino que se hace emitiendo gran cantidad de gases nocivos para el medio ambiente. Como ejemplo de hoy, hablaremos sobre las estufas que pueblan las terrazas al aire libre de los bares por toda la geografía española. Seguro que sabes de lo que te hablo, esas con las que la restauración intenta climatizar espacios abiertos.

 

Ineficiencia eléctrica de los espacios abiertos climatizados.

Empezaré por mencionar que me parece un sistema completamente absurdo, disparatado e irresponsable. Se trata de una práctica derivada de la prohibición de fumar en espacios de restauración cerrados y que los restaurantes solucionaron sacando a la calle a los fumadores. Pero claro, salir a la calle con el frio invierno encima, no es demasiado acogedor. Entonces aparecieron una especie de estufas, que normalmente funcionan con gas butano, que radian calor a un par de metros a su alrededor.

Ni que decir tiene que este tipo de estufas no climatizan una terraza. Simplemente proporcionan una mejor temperatura a quienes se sitúan junto a ellas, a cambio de un gasto energético considerable y que no tiene razón de ser. De hecho, la climatización de espacios abiertos está prohibida por ley, con la salvedad de que la legislación habla de aparatos de climatización fijos, por lo que el sistema de estufas móviles escapa a la prohibición.

Estas estufas, al funcionar por combustión de gas, emiten una ingente cantidad de CO2 a la atmósfera. Tanto como 37 Kg de CO2 por cada bombona de butano utilizada. Esto supone, teniendo en cuenta el consumo de este tipo de estufas, la emisión de unos 3 Kg de CO2 a la hora por dispositivo. Multiplica esta cantidad por cada una de las que puede haber en tu ciudad y el resultado por el número de horas diarias que están funcionando. El resultado: un auténtico despropósito.

Dentro de la campaña de concienciación medioambiental que se prevé surja desde el gobierno, con bastante probabilidad estos dispositivos sean prohibidos. Y no solo los de gas, sino también los que funcionan mediante electricidad convencional. Te recuerdo que la energía es un bien limitado y responsabilidad de todos hacer un uso adecuado y sostenible.

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