Si Bernstein levantara la cabeza… Sobre nevadas, atascos y el director de la DGT

Tras las sequías del otoño y el turrón de fin de año, algunas nevadas en enero han caído. La costumbre de conducir en carreteras secas, y el embotamiento de las meninges con el turrón, se han unido a la nieve para producir un pitote en las carreteras de padre y muy señor mío. Como de costumbre, porque a esto sí que estamos acostumbrados, el politiqueo ha aprovechado la circunstancia para atizar al de enfrente, tal y como el de enfrente hizo, y hará, en circunstancias similares con los papeles cambiados. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol: nieve en invierno, conductores poco habilidosos y políticos de tercera división.

Como conductor habitual, y muy frecuente usuario de la AP-6, estoy de acuerdo en que las cosas se pueden hacer mucho mejor. Pero lo que me ha llamado de verdad la atención, ha sido el carácter de las críticas al Director General de Tráfico, un tal Gregorio Serrano al que, vaya por delante, no me une afinidad alguna, ni en lo familiar, ni en lo personal, ni en lo ideológico, ni en lo biográfico. Como argumentos principales de la crítica política, se han escuchado acusaciones como estas:
- “no está preparado”
- “estaba en Sevilla”
- “fue Concejal de Festejos”

Basil Bernstein (1924–2000) fue uno de los más reputados sociólogos británicos de nuestro tiempo. Conocido por sus aportes a la sociología de la educación, en realidad su pensamiento se puede aplicar a muchos otros contextos de la vida social. Bernstein es autor de la llamada “Teoría de los códigos lingüísticos” que, dicha en pocas palabras, nos explica cómo el lenguaje, su producción e interpretación dentro del aula, determina los resultados académicos de los estudiantes. Así, aquellos que utilizan un “Código Elaborado” es decir un lenguaje complejo como el que usan los maestros, serán considerados más inteligentes y tendrán ventaja en la escuela, mientras que los que usan un “Código Restringido”, es decir un lenguaje simple, propio de clases bajas o personas que no dominan el idioma, serán considerados menos inteligentes y tendrán desventaja.

En el trasfondo de todo esto está algo muy sencillo, que al pobre Gregorio Serrano le ha caído encima y por dos frentes, de manera tan inexorable como le cae a los niños pobres o extranjeros en las aulas de nuestras escuelas. Siguiendo a Bernstein, quienes utilizan un Código Restringido, un acento andaluz en este caso, son considerados menos inteligentes por la cultura dominante, centralista, lo que con cierta razón algunos nacionalistas catalanes llaman “de Madrid”. Al pobre Gregorio Serrano se le ha ocurrido hablar “en andalú” y trabajar desde Sevilla, en un asunto que es Español y se debe gestionar desde Madrid, según los cánones de la rancia cultura española, vivificada en las tertulias de las emisoras de la capital, y los mentideros de la Carrera de San Jerónimo.

Da igual que el atasco se haya producido en Segovia, Ávila y Burgos (apenas barrios de Madrid para los centralistas), da lo mismo que el tal Gregorio Serrano tenga formación más que suficiente y haya trabajado en prestigias instituciones antes que en la DGT: es un ignorante andaluz, apegado a su terruño, que no sabe lo que tiene entre manos, ni lo puede saber porque es un tonto de capirote, al que sólo interesa la feria, el futbol, el baile, la siesta y la zambomba. Eso, y no otra cosa, es lo que está detrás de los ataques al pobre Gregorio. El centralismo cultural, que no geográfico, la imposición de una forma de hablar como representación de una forma de ser, un vivir privilegiado al que este ignorante no tiene derecho.

About ahueteg

Sociólogo, dedicado a la docencia e investigación sobre sociología, educación, salud, discapacidad y otros asuntos en relación con la exclusión social. Trabajo en la Universidad de Salamanca. Me puedes encontrar en Twitter, Facebook, Linkedin y otras redes sociales.

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