Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
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Archivo | junio, 2016

Leamos

Este primer cuatrimestre tengo muchas clases. Ando del Grado al Máster de la Abogacía y también terminé hace un par de semanas el Máster de Derecho Privado patrimonial. Quizás sea por eso que el otro día en clase de Derecho Internacional Privado, no recuerdo bien a propósito de qué tema les hablé a mis alumnos de la importancia de leer. Sí, podría pensarse que el cansancio me pudo y que desvarié, pero en realidad detrás de ello estaba una idea de la que cada día estoy más convencida. La lectura contribuye a crear seres creativos, imaginativos; la lectura engendra cultura; repercute en cómo escribimos, en cómo nos expresamos. Incluso en cómo pensamos. Debería ser una necesidad vital. Cuando hablo de lectura no hablo de leer sólo noticias periodísticas u obras doctrinales, sino de leer literatura. Durante la época de formación universitaria, creo que debería fomentarse este hábito e incorporarlo de alguna manera a la actividades de las Facultades, no sólo a través de los clubs de lectura que en muchos casos existen, sino desde las propias disciplinas. Seleccionar un libro a principios de curso y leerlo como actividad que luego podamos comentar entre todos. Igual que ya hacemos videofórum, hacerlo también con libros. Creo que eso contribuiría a desarrollarnos todos.

Pues tanto me gusta la idea, que ahora que lo he podido escribir, se lo voy a proponer a mis alumnos, más que como una actividad en sí misma, como un regalo. Voy a compartir con ellos el poder leer o releer un libro que leí hace muchos años y que me impactó, “La mujer habitada”, de Gioconda Belli. Recuerdo que fue Marta, la hermana de mi amiga Susana, la que me lo presentó. No sé qué edad tendría, probablemente 15 o 16 años y fue todo un descubrimiento. Luego lo he vuelto a releer, pero me gustará volver a releerlo con mis alumnos y comprobar qué efectos causa en ellos la lectura de esta obra.

Pues lo dicho, leamos. Para que no puedan manipularnos, para que sepamos de dónde venimos, quiénes somos y dónde estamos. Para que no nos vendan milongas, para que sepamos discernir, decidir y no tengamos miedo a crecer. Hace falta cultura, mucha cultura en nuestro país.

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