Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
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Archivo | junio, 2016

La felicidad de Rajoy

Sí, felicidad. Porque hay algunos que en estos momentos se permiten el lujo de estar contentos. Buena señal dan de tu talla democrática y de su capacidad para dialogar. Que tengamos que volver a votar el 26 de junio, se mire por donde se mire, es un fracaso monumental de los partidos políticos, de todos, sin excepción, pero fundamentalmente de aquellos que podían aunar a un mayor número de fuerzas, dados sus resultados, y finalmente no lo han conseguido. El partido popular, encabezado por Rajoy, es a día de hoy un partido que no sólo está carcomido por la corrupción, sino que por venir de donde viene, una legislatura con mayoría absoluta en la que ha gobernado con soberbia y prepotencia, ignorando todas las voces, no se puede permitir ahora el lujo de decir que quiere negociar. Al menos no si al frente siguen estando los mismos que en la pasada legislatura. El PSOE porque aun habiendo dado un paso significativo su líder al asumir el compromiso de buscar la investidura, luego se equivocó de equipo cerrando un pacto con ciudadanos que hacía poco probable un pacto con las demás fuerzas políticas de izquierda, a las que necesitaba para poder gobernar. Podemos ha demostrado que su altura de miras brilla por su ausencia y que tiene un líder soberbio, errático y prepotente, cuyo único objetivo es sustituir al PSOE como primera fuerza de la izquierda, dándole igual todo lo demás. Corre el riesgo Izquierda Unida de caer en sus garras, ahora que las cosas pintan bien para ellos y no tan bien para Podemos. Sería un error a mi juicio que fueran juntos a las elecciones porque muchas de las personas descontentas con Podemos hubieran mirado a IU como una opción de izquierdas sensata y sin egolatría. De Ciudadanos mejor no hablamos, porque es el que más ha ganado con todo este vodevil. Se supo arrimar al árbol que más sombra daba. Manteniendo sus políticas neoliberales en un pacto con el PSOE que terminará por hundirlo.
En fin, que la felicidad de Rajoy contrasta con la situación de España. Casi un año con un gobierno en funciones, que dice no tener que someterse al parlamento, que está cuajado de casos de corrupción, sinceramente ¿nos lo podemos permitir?

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Abrazo de familia

La semana pasada un artículo escrito por Octavio Salazar sobre la gestación por sustitución desde la perspectiva del feminismo me hizo volver sobre un tema que en realidad nunca he dejado. Apenas hacía una semana había estado con los equipos de debate de la USAL charlando sobre este tema, pues este año el lema del debate giraba en torno a si debía legalizarse en España la gestación por sustitución. Para terminar la semana leí un artículo de Pedro Fuentes, presidente de Son Nuestros Hijos, en que reflexionaba sobre el concepto de familia.
Todos los que hemos sido parte de un proceso de reproducción asistida sabemos que la familia no nace necesariamente ni del vínculo biológico ni de la carga genética. La familia, esencialmente, nace del amor, del afecto, del cariño, de la voluntad de querer ser padre/madre y criar a tu hijo lo mejor que sabes, siendo el vínculo afectivo el más fuerte, el que no admite impugnación, el que lo solventa todo.
Cuando se debate sobre si regular o no la gestación por sustitución en España, y se pone el foco en la mujer gestante, hay que ser muy cuidadosos porque quizás entonces se olvide por qué se inicia el proceso. La gestación por sustitución nace de la voluntad procreacional, es decir, de la intención de ser padre/madre y no poder conseguirlo sin la ayuda de una mujer que geste a nuestro hijo. Por supuesto que los derechos de la mujer gestante son importantes. Solo faltaría. Ella es la artífice del sueño, la demiurga, en términos platónicos, que convierte en realidad lo que durante probablemente mucho tiempo ha sido sólo una necesidad vital. A la mujer gestante no sólo hay que garantizarle sus derechos sino que hay que agradecerle su infinita solidaridad. El concepto en sí de gestar para otro está muy por encima de cualquier interés económico, por mucho que cierta corriente feminista ponga en ello el acento.
En la gestación por sustitución, igual que en el resto de técnicas de reproducción asistida, el acento hay que ponerlo en el fin último para el que se utiliza, en el niño/a que nazca de esa técnica. Y el interés del menor es que desde que nace ese niño tenga su filiación determinada y su padre/madre sea quien ha querido traerlo al mundo. Hoy en día los vínculos genéticos o biológicos ya no son lo esencial, aun siendo importantes. Lo esencial es la voluntad de querer ser padre o madre.
El Derecho de familia ha evolucionado tanto en los últimos años que poco a poco está dejando de ser intervencionista para convertirse en garante de la autonomía de la voluntad. En este ámbito, las prohibiciones basadas muchas veces en cuestiones que trascienden la realidad, como prejuicios o consideraciones morales, deben de ser relegadas. Aunque parezca extraño lo que digo, el Derecho de familia debe de secularizarse por completo para dedicarse a cumplir con acierto su función que no es otra que garantizar los derechos de todas las partes que intervienen en cualquier proceso de familia, desde la filiación al matrimonio. El Derecho de familia debe autodeterminarse. Cuando lo consiga, habremos conseguido que la sociedad, que las personas, sean más libres e iguales. En ello estamos.

P.S.: He titulado este post “Abrazo de familia” porque es el grito de guerra que se inventó mi pareja para demostrarnos el amor que nos tenemos. Nos abrazamos a nuestros dos hijos y decimos: “abrazo de familia, abrazo de familia”. A ver quién se atreve a cuestionar ese abrazo. A cuestionar a nuestra familia.

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¿Nos podemos permitir otras elecciones?

Son muchos los que estos días se afanan por vendernos el mantra de que no es el fin del mundo el que se deban repetir las elecciones, mientras otros aseveran que votar nunca es malo. Estas personas simplemente no entienden que lo que cuestionamos muchos es la procedencia de repetir unas elecciones en un momento como el que vivimos. No nos podemos permitir el lujo de perder tanto tiempo, por mucho que ese tiempo sea para ejercer un derecho político. Es necesario actuar ya para revertir lo antes posible las nefastas reformas que ha puesto en marcha el partido popular en los últimos cuatro años. No podemos movernos en el terreno de la abstracción, porque ahí seguro que nos perdemos; hay que bajar al suelo y comprobar que las necesidades básicas de muchos niños y niñas en España no están cubiertas; que las modificaciones procesales que se han hecho, a golpe de sentencia del TJUE, no han sido suficientes para evitar los desahucios; que la LOMCE es preciso paralizarla y repensar mejor qué educación queremos para nuestros hijos; que hay que acabar con las tasas judiciales para todos, porque supone limitar el ejercicio de un derecho universal como es la tutela judicial efectiva; porque los trabajadores han sido despojados de sus derechos hasta el punto de cuestionarnos si la balanza que antes equilibraba y sostenía al Derecho del Trabajo, ahora se ha inclinado a garantizar los derechos de los empresarios poniendo en jaque a toda una disciplina… Luego hay también planteados otros temas como el embate catalán, que para encararlo adecuadamente hace falta una amplitud de mira que por ningún lado existe. En fin, que son demasiadas las cuestiones que exigen una actuación urgente, para no alargar la agonía de un gobierno en funciones en descomposición que hace daño día tras día.
Por eso, y aunque sea clamar en el desierto, como muchos creo que es preciso a toda costa llegar a un pacto (perfectamente posible si se quisiera) que volviera a poner a España al menos en la senda de la dignidad perdida.

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No sé qué pensar

Superado el esperpento de estar desde el 20 de diciembre asistiendo a un teatro mal interpretado por actores de segunda, ¿podrá ser que todavía alguien dé un paso hacia la responsabilidad y evite el despropósito de tener que ir a unas nuevas elecciones? Visto como está el panorama, mucho lo dudo. ¿No tienen la sensación como yo de que nos están tomando el pelo? ¿Dónde está la nueva política, la regeneración democrática, las ansias de dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos, la responsabilidad del cargo, la mochila de las ideas?
Para hablar claro, creo que el PSOE se ha equivocado (o no, según muchos de sus cargos), porque en vez de mirar desde el principio a Ciudadanos y luego intentar con un pacto ya cerrado e inamovible que otros (Podemos) se sumaran, debería haber intentado antes pactar un programa que se adecuara a su ideario (si es que a estas alturas lo tiene, que ya hasta de eso dudo) y haber intentado un pacto con las fuerzas que están más en su línea ideológica (Podemos, IU, Compromís). Así habría logrado un apoyo más amplio que el que ahora tiene con Ciudadanos, y podría haber intentado que Ciudadanos se sumara a él o se abstuviera en la votación de investidura. Otra cosa es que lo hubiera conseguido (el pacto de izquierdas y el apoyo o abstención de Ciudadanos), pero la hoja de ruta hubiera sido más creíble. La forma de proceder no ha sido lógica y las consecuencias las estamos pagando.
Pero en todo este galimatías lo que no podemos permitir es que este gobierno cuyo partido está imputado (ahora, investigado) por corrupción, con alguno de sus ministros mintiendo con descaro, u otorgando condecoraciones de muy dudosa procedencia, o reuniéndose con altas figuras de su partido para explicarles que como todos somos iguales, tanto da Monedero que Aznar, que crear sociedades para pagar menos es una práctica sancionable y que como todo hijo de vecino debe pagar (¡cuánto tacto tenemos con algunos!), en fin, con un gobierno descompuesto, con un presidente que no da la cara, y con todo lo que tenemos que remendar, rehacer, recuperar, construir…, aunque estemos en tiempo de descuento, por favor, “fuerzas del cambio” pónganse de acuerdo y hagan algo para que esta pesadilla no se eternice.

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Un poco de poesía

Yo sé bien
que las palabras son sólo palabras.
Si fueran barro,
te construirá un palacio,
que no una casa.
Para una reina,
qué menos que un palacio…
Yo sé bien
que cuando te hablo
desde la luna,
tú me quieres como soy,
pero tiras de mí,
para que no me vaya
demasiado lejos.
Yo sé bien
que cuando te digo:
“no te quiero; te amo”
tu mirada se diluye en la duda
de lo que será el amor.
Sé bien que el universo
sólo es infinito porque estás tú en él.
Y sobran las palabras.
Pero las utilizo porque me hacen falta
para decirte que sin ti, nada
y contigo, todo.
Sabes bien,
que las palabras son sólo palabras.
Y que para avanzar hace falta más.
Pasos.
Por eso quiero amarte mejor,
como en la canción.
Mejor cualitativamente.
Quiero regalarte más que palabras,
pero también palabras.
Para que hagas con ellas lo que quieras.
Yo sé bien que te amo.
¿Lo sabes tú?

P.S.: Hoy comparto este poema que escribí ya hace algún tiempo. Iba a escribir sobre lo que me parece todo lo que está pasando en España, con tantos vaivenes y tanta cara dura. Pero he preferido dejarlo para otro día. Hoy mejor un poco de poesía

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Hartazgo no es la palabra

Quizás hastío. O aburrimiento, o directamente cabreo. Sensaciones todas ellas interrelacionadas con los temas que diariamente nos llegan desde todos lados, sin que no sepamos adónde mirar para respirar honradez, responsabilidad, solidaridad, sentido común.
Empezando por el esperpento que estamos viviendo en estas pseudoreuniones, que no llegan, que invitan el pacto a tres, pero con un pacto a dos irrompible, que se rompe por cualquiera de las partes a la primera de cambio. Pasando por los conocidos como “papeles de Panamá” que son una muestra más de que todo, todo es fachada. A más medios, más sinvergonzonería. Es un hecho constatado que no admite réplica. Pero que no nos engañen. Si los paraísos fiscales existen es porque los Estados los permiten. Así que en vez de amnistías fiscales que a la postre dan pábulo a estas prácticas, quizás mejor fuera que se esforzaran todos en hallar soluciones comunes que las desterraran e imposibilitaran. Para llegar a la ejecución del vergonzoso acuerdo entre la UE y Turquía que se han apresurado en poner en marcha. Sorprende que sea tan difícil organizarse para asistir a las personas que lo necesitan alegando problemas burocráticos, y para deportarlas sea todo tan sencillo. Asco, quizás la palabra que mejor defina todo esto sea esa.

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