Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
6
Archivo | 22 junio 2016

Lo volátil

Quizás se deba a que vivimos en una sociedad en que la inmediatez de las comunicaciones y la cantidad de información que se genera y que se comparte hace difícil la digestión de lo que realmente ocurre a nuestro alrededor. Los medios de comunicación son los que deciden cuánto tiempo puede estar en primera línea un asunto, qué asuntos deben estar en primera línea, y cuando deciden que ese asunto ya no es actualidad o ya no “vende” de un plumazo desparece de las portadas. Y parece que lo que no esté en las portadas no existe. Pero obviamente no es así. Es verdad que tenemos a disposición las hemerotecas, que podemos consultar cada vez que tengamos dudas de lo que sucedió, se dijo o se hizo. Pero muchas veces el contexto hace que pasado el tiempo lo que sucedió, se dijo o se hizo incluso pierda el contenido que en su momento tuvo.
A esto se aferra con mucha frecuencia el que a la sazón preside el gobierno de España. Confía en que todo lo hecho, todo lo dicho pierda intensidad ahora que se avecinan elecciones. Y para atemperarlo todo y contribuir a trastocar las percepciones ha comenzado a acuñar el mantra de que el milagro económico ha acaecido. Y para allanar el camino y despojarlo de ramojos se permite ahora ofrecer pequeñas concesiones que han supuesto realmente graves privaciones de derechos. Recordemos la ley de tasas judiciales, o la privación de la sanidad pública a los inmigrantes irregulares o resistirse durante demasiado tiempo a sufragar el coste de determinados medicamentos que para muchas personas suponía la posibilidad de seguir viviendo o morir… Pero estas limosnas que ahora se nos ofrecen y ese mantra de que todo va bien, cuando la desigualdad en España ha crecido exponencialmente como en ningún otro país de la UE en los últimos años y la pobreza infantil es una de las más altas de los países de nuestro entorno, únicamente reafirman lo volátil que es todo. Porque algunos se lo creerán. Creerán que el milagro económico ha llegado de la mano de un gobierno que sostiene un partido al que parece no hacerle mella alguna los procedimientos judiciales por corrupción en que se halla inmerso. Y lo cierto es que los politólogos tienen trabajo para explicar cómo es posible que habiendo tantos motivos para el desencanto, en muchas encuestas lo sigan dando como ganador. Realmente, si los resultados confirmaran lo que dicen las encuestas, sería para hacérselo mirar.

Comentarios { 0 }
Política de privacidad