Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
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Archivo | junio, 2016

¡Qué país!

No me digan que lo que pasa en este país es normal. No me digan que no es para echarse las manos a la cabeza y decir que dónde nos hemos metido. O mejor, dónde nos han metido. El martes, Ruiz Gallardón dimitía de todo y más porque no podía. Necesitaba presentarse como el pobrecito al que lo habían dejado solo en su lucha intestina por la modificación de la ley del aborto. Menos mal que la realidad es contumaz y a pocos, muy pocos, les ha dado pena que se fuera. No en vano en tres años no ha dejado títere con cabeza en la justicia y ha contribuido a que nuestro sistema judicial sea un poco más malo. Lo cierto es que si se ha llegado tan lejos con este proyecto de reforma y tantas fuerzas se han gastado insulsamente ha sido debido no a una persona, sino al colectivo de miembros del gobierno que lo aprobaron en su día. Nadie, más que Gallardón, parece, va a asumir ese coste. Entretanto se produce esta crisis y a poco tiempo del que desatino planteado en Cataluña crezca el sr. presidente se va a China, país en el que mirarse donde los haya, a vender las bondades de la recuperación económica milagrosa que vive España. Gracias, claro está, a sus buenos oficios. Y mientras tanto, como estamos en preludio electoral, no lo olviden, que eso lo justifica todo, va y hoy el sr. Montoro se descuelga en que van a devolver a los funcionarios el 25 % de la paga extra que ilegalmente les quitaron en 2012. También devuelven otro moscoso. El que que ya tenían y también les fue quitado indebidamente. Lo decíamos muchos entonces y la realidad nos está dando la razón. Quitaron cuando recién acababan de ganar las elecciones y devuelven como limosna para aparentar que lo han hecho todo como Dios manda. Sí, señor.

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La caverna

Hoy hemos sabido que el presidente del gobierno, después de someter a la sociedad española a un debate anacrónico sobre la modificación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo ha decidido retirarla y ponerse a otra cosa. ¡Qué cansancio genera esta forma de gobernar! Tanta indolencia hastía. Porque ¿en algún momento pensó que con el proyecto de reforma que se presentó iban a alcanzar algún consenso? Entonces, ¿por qué dejar que pase el tiempo, se consuman fuerzas y se gaste tanta energía? Si en un tema como este han tardado tanto en reaccionar, el tema de Cataluña ya son palabras mayores. La escenificación que se está haciendo por el gobierno de Cataluña, principalmente y por el gobierno de la nación raya lo esperpéntico. Pero ¿en qué país vivimos? ¡Con qué poca seriedad se tratan a las instituciones! Estos gobernantes se apropian de ellas como si les pertenecieran y las usan a su conveniencia, como si no estuviera en juego lo que realmente está, que es la convivencia pacífica entre españoles. Habrá que comenzar a hablar de permitir que si los catalanes quieren ser otra cosa, puedan serlo, siempre en un contexto que construyamos entre todos. Tanto tira y afloja va a terminar por romper la cuerda y entonces quizás sea demasiado tarde.
Entretanto ocurren estas cosas en España el mito de la caverna resurge. Y ahí está el machismo campando a sus anchas poniendo en cuestión si una mujer, por el hecho de ser mujer, puede dirigir el equipo español de tenistas en la copa Davis. Por si alguien no lo sabía, esto es España. En pleno siglo XXI hay quien todavía se atreve a poner en cuestión la capacidad de ostentar los cargos por el hecho de ser mujer. La caverna más absoluta.

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Haciendo camino

Ayer comenzamos un nuevo curso en la Universidad. Queda por delante un intenso camino para poder trasladar de la mejor manera la cultura del esfuerzo, los conocimientos, el afán de superación y la esperanza. Esperanza que se percibe como una necesidad perentoria. Los jóvenes que están finalizando su carrera deben divisar el futuro con cierto grado de optimismo, si no, el aprendizaje se vuelve más complicado; porque la desidia, bien es sabido, nunca es buena compañera.
Ayer el ministro Wert volvía a hacer gala de su cinismo, loando todo lo bueno realizado en el sistema educativo español. Lo cierto es que si el sistema educativo pervive con cierta entereza, después de lo vapuleado que ha sido y está siendo por este gobierno, es gracias a todas las personas que lo conforman y gracias también a los ciudadanos que siguen percibiendo el sistema público educativo como bueno. Pero los medios son necesarios para su sostenimiento y todavía queda por delante un largo año para que este gobierno siga haciendo daño a los servicios públicos. Confío plenamente en que se produzca un cambio en el signo político del próximo gobierno; cambio que apueste por la educación pública, por la sanidad pública, por los servicios sociales, por las políticas activas de empleo, por devolver las oportunidades a tantos jóvenes que se han tenido que ir fuera compelidos por las circunstancias, por una justicia universal y accesible para todos… Hace falta la confluencia de muchas fuerzas para hacer todo esto posible, pero confío en que éste sea un punto de llegada y también de partida. Entretanto, cada uno a pie de calle, que siga haciendo el camino de la manera mejor posible. Cada uno desde su espacio y juntos en las ideas fundamentales podemos invertir la tendencia de los últimos años.

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Tenemos un problema

O más de uno, seguro. Pero hoy quiero referirme a la cuestión de Cataluña. No hay mayor ciego que el que no quiere ver y quizás muchos durante demasiado tiempo hemos relativizado la demanda que por parte de algunos sectores en Cataluña y principalmente ahora desde su gobierno, se ha venido haciendo respecto de su ansiada independencia de España. El derecho de autodeterminación es una cuestión procelosa donde no quiero aventurarme porque seguro que me perdería. Pero lo cierto es que forzadamente o no, parece que la situación ha llegado a un punto en que desde el Estado es necesario dar una respuesta que vaya más allá de decir que la consulta proyectada para el 9 de noviembre no puede celebrarse, porque no existe amparo legal que la sustente. Todos sabemos que el derecho positivo no siempre sirve para solucionar los problemas. Aunque a algunos, el afán positivista nos haya jugado alguna que otra mala pasada. Pero a la vista está que es necesario alcance de miras entre todos los intervinientes en este proceso para poder hallar una solución que sea positiva para todos. El encono con que el gobierno de Cataluña y el gobierno de España están afrontando esta situación no demuestra más que la talla intelectual de quienes están al frente de las instituciones. Evidentemente, los catalanes deben poder expresarse, eso nadie lo niega. El problema es el alcance que en el contexto actual pueda tener esa opinión, y si esa opinión en sí no nacería viciada desde el principio, puesto que si la soberanía reside en el pueblo español sería este en su conjunto el que debiera manifestarse. Las reglas que nos dimos en el 78 no tienen por qué ser intocables, y quizás haya llegado la hora de revisarlas. Mi temor es que quienes debieran hacerlo están tan en la antípodas de lo que debe ser un buen gobernante que sinceramente desconfío mucho de que esta cuestión en el actual estado de cosas pueda tener una solución adecuada.

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De vuelta

Ya estamos aquí de nuevo. Reiniciando motores y con toda la energía para dar lo mejor durante este nuevo curso que confiemos en que sea muy productivo, en todos los sentidos.
Los temas de la actualidad nos seguirán acompañando.Seguiremos denunciando lo que nos parece un atropello. Lo último, la anunciada reforma de la Ley Orgánica de Régimen electoral general sin que haya consenso, a unos meses de las elecciones municipales y cuando todas las encuentas anuncian pérdida de poder para los partidos mayoritarios. Más autoritarismo al que no se crea nadie que nos hemos acostumbrado. Las encuestas están ahí y hablan por sí solas.
De otro lado, tampoco nos acostumbramos a la indolencia con que algunos tratan la corrupción. El caso del ex presidente Pujol es otro más para rasgarse las vestiduras. Demasiada relajación durante demasiado tiempo entre los que se hacían llamar servidores de lo público. La corrupción parece estar instalada en el modelo y para combatirla no hay otro remedio que refundar el modelo. Y eso sólo se hará con la connivencia de los ciudadanos, no de los partidos políticos, que hasta ahora han vivido como larvas al resuello de lo público.
En fin, que comienza una nueva etapa y que confiamos en seguir acompañando a la realidad con comentarios e ideas.
Buen inicio de curso a todos/as y mucha fuerza para hacer más y mejor.

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