Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
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Archivo | junio, 2016

Sin escrúpulos

Muestra de la altura ética que vive nuestro país son las declaraciones de Rafael Hernando, que a la sazón hace de portavoz suplente del PP en el Congreso, descolgándose recientemente en un medio de la Conferencia Episcopal con que los familiares de las víctimas del franquismo parecían sólo acordarse de sus familiares cuando había subvenciones de por medio. No tengo palabras para calificar lo vil que me parece esta afirmación, ni lo mezquina. ¡Qué poca memoria y qué poca capacidad ética e intelectual demuestra quien así se expresa! El problema es que estamos rodeados de mezquinos, de personas de una bajeza moral alarmante. En un país que ha sufrido tanto, cuando hay tanta gente que tiene a sus familiares desperdigados por las cunetas de toda España sin que todavía haya habido un gobierno que con determinación haya procedido como se debe para rendir tributo a todas esas personas que perdieron su vida simplemente por pensar diferente, da idea del país en que vivimos. Hace falta justicia, y justicia significa dar a cada uno según corresponda. Y a los familiares de las víctimas del franquismo les corresponde todo, porque todavía no han recibido nada de lo que se les quitó, ni siquiera el respeto que merecen por parte de los dirigentes políticos, ni siquiera poder enterrar a sus muertos como corresponde.
Entretanto, se siguen sucediendo la recua de noticias que proceden de los tribunales en las que los políticos son protagonistas. Ayer al suertudo Carlos Fabra, sólo le correspondieron cuatro años de cárcel. Pero seguro en que confía que al final con sus recursos y el poder a su favor, todo quede en nada. En España a los delincuentes de cuello blanco delinquir les sale gratis. Y el viernes, el juez Ruz ya apuntaba a los indicios claros de que el partido del gobierno ha tenido durante un dilatado periodo de tiempo una contabilidad en negro; contabilidad que se nutría de las entregas que empresas hacían para salir beneficiadas de concursos públicos. Todo esto es tan grave…, y aquí no pasa nada. Absolutamente nada. Todos agarrados en sus puestos. Que nadie se mueva. Y entretanto los desahucios no han parado, las familias que buscan en los contenedores de basura cada vez son más; a las que se les corta la luz, el agua. Familias que viven en la miseria. Esto es España, señores, un país sin memoria y sin escrúpulos.

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Hoy

Hoy, 19 de noviembre, hace 80 años que las mujeres votaron por primera vez en la historia de España (muy interesante el artículo que hoy publica Rafael Escudero). Es un día importante, para tener muy presente y reivindicar la necesaria igualdad real que aun habiendo pasado muchos días desde entonces sigue siendo todavía una utopía.
Hoy, que es un día señalado, quiero contarles sin embargo otra cosa quizás menos trascendente pero que considero importante. Tiene que ver también con la importancia de reivindicarse a uno mismo; con el interés por hacer bien cualquier cosa en la que uno esté empeñado. Verán. Durante este curso, imparto por primera vez docencia en el Grado en Derecho. Mi asignatura se imparte en el cuarto año, el último del Grado. Lo cierto es que aunque sean muchas las voces que han puesto en duda lo acertado de los planes de Bolonia, no sé si será casualidad o se deberá al cambio de metodología, pero tengo un grupo excepcional. De 53 matriculados, 46 vienen a todas las clases, entregan todas las prácticas, se leen las sentencias que les voy comentando, hay varios voluntarios siempre para responder y en una iniciativa que vengo realizando desde hace varios cursos, que yo llamo Seminarios wiki, prácticamente todos los 46 están interesados en participar. Pensé en un único tema, y al final, debido al interés mostrado, vamos a realizar dos. Es trabajo que se acumula al que ya tienen y es una actividad no obligatoria, sin embargo me ha sorprendido su implicación y su interés. Realmente, no es lo común y ya llevo varios años enseñando. Nos queda prácticamente mes y medio para terminar el curso. Mes y medio que será muy intenso, seguro. Pero hoy quería reivindicar a los buenos estudiantes; a los estudiantes serios que están implicados en las obligaciones que ahora tienen. Cuando los miro veo que no está todo perdido. Tampoco la igualdad real, que algún día llegará, sin que haya que esperar tantos años.

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Había una vez…

Había una vez un Estado que se llamaba España. Decía ser un Estado social y democrático de Derecho, porque así lo especificaba el artículo primero de su Constitución, a la sazón, norma suprema del ordenamiento jurídico. Un día llegó al poder un señor apellidado Wert que veía bastante poco, porque hasta ese momento se había dedicado a ir de programa en programa de televión ejerciendo de polemista, y de tanto que opinaba no podía ver la realidad cual era. A ese señor, decimos, un mal día otro señor lo nombró ministro de educación, y desde ese día la Educación volvió a ser la cenicienta del cuento. Maltratada por doquier, esta cenicienta sabía de su valía aunque su malvada madrastra se encargara de ningunearla cada vez que tenía ocasión. Un mal día, la madrastra de cenicienta, el Sr. Wert, se levantó y sin pensarlo dos veces decidió que los estudiantes no habían sido suficientemente vapuleados, había que herirles más y sin pensárselo dos veces llevó al BOE una disposición que vulneraba todos los principios más sagrados del Derecho; seguridad jurídica, orden jerárquico de las normas… Pero no contento con ello, y en atención a su bien conocido pasado como opinador, se despachaba por los medios diciendo que era una forma de garantizar estas becas (las Erasmus) para los alumnos que tuvieran menos ingresos. Se supo entonces, aunque ya se adivinada, que este señor tenía bastante poca idea de todo y que además era un provocador.
Tanto provocó que hasta el ala que lo cobija lo llamó al orden y entonces la madrastra de cenicienta dio marcha atrás, pero sólo un poquito. Entretanto Cenicienta puede que encuentre su zapato y salga corriendo de este país. No faltan ganas.

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