Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
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Archivo | junio, 2016

Consulta ciudadana por la Educación

De alguna manera tenemos que expresar nuestro rechazo a las políticas que está practicando este Gobierno. Entre ellas, quitar dinero a la educación pública para dárselo a la concertada. Ya incluso ayer se hablaba de ceder suelo público para la construcción de centros concertados. Una absoluta tomadura de pelo. Otra más. Como el copago en la sanidad o como la privatización de hospitales públicos. La crisis como pretexto, en definitiva, para desmantelar lo que con tanto esfuerzo hemos construido.

Resulta que hasta anteayer España era uno de los Estados del mundo con mejor sistema sanitario. Sistema, además, que no resultaba caro en proporción con los servicios que ofrecía. Éramos un referente para los demás países. Lo que se está haciendo ahora, con las políticas del actual Ministerio de Sanidad, es colocar a España como el país del mundo que en proporción menos se está desarrollando en sanidad. Muy claro lo decía ayer en el programa El Intermedio, Helena Legido-Quigley, investigadora de la London School of Medicine, entrevista que recomiendo  (ver aquí). Ella decía que la única manera de parar esta regresión era hacerle ver al Gobierno que lo que está haciendo a la larga nos va a salir más caro. No hay que ser demasiado audaz para percatarse de lo acertado de sus argumentos. Sin embargo, ahí sigue nuestra Ministra ahora planteándose si legislar a medida para Adelson en Eurovegas. Esto es lo que tenemos.

Igual que hubo recogida de firmas en Madrid hace unos meses para reivindicar la sanidad pública, igual ahora la Plataforma por la Educación Pública ha puesto en marcha una campaña para conocer el sentir de la población sobre la gestión de la educación pública que está llevando a cabo este gobierno. Os animo desde aquí a participar http://www.consultaciudadanaporlaeducacion.org/.

Ya que no nos preguntan, al menos que nos oigan.

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Diseñando la estrategia

No tiene que ser tan difícil. Seguro que hay una manera de salir de esta situación. Se me ocurre hacer una vía, a imagen de la vía catalana el día de la Diada, que recorra España de norte a sur, para demostrarles a nuestros representantes que estamos cansados, hartos, hastiados de tanta noticia frustrante y que, como pueblo, necesitamos un pulmón para poder respirar. Ese pulmón viene de la necesidad de construir en positivo. Necesitamos políticas que en vez de practicar la mala costumbre de la tijera, pongan en marcha estrategias que nos lleven a un camino en el que el crecimiento sea el sujeto activo. Necesitamos alguna política en positivo. Después de estos casi dos años de Gobierno, aún no hemos escuchado, o al menos yo no lo he hecho, ninguna idea seria de hacia dónde queremos ir como país. ¿Cómo queremos crecer? Porque está claro que queremos, que necesitamos crecer.

Vivimos anclados en las malas noticias; la corrupción tema estrella de todos los telediarios; Europa pidiendo siempre más; el Gobierno desnortado ahora, y por enésima vez, incumpliendo la promesa del Presidente de no tocar las pensiones…, y entretanto, entre tanta mala noticia, parece que nadie osa a dar un paso para exigir respuestas. No sé cómo, pero habrá que pensar en cómo diseñar la estrategia para superar este abismo.

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De la transparencia al surrealismo

España se ha convertido en un país surrealista. Llevamos días hablando de las olimpiadas de 2020 sin reparar en lo que tenemos ahora mismo en casa. No sé a quién se le ocurrió la maravillosa idea de apostar por tercera vez, en un contexto tan complicado como el que vivimos, por que España albergara unos juegos olímpicos. No sé si es que alguien ingenuamente pensó que eso era lo que España necesitaba para salir del atolladero en el que se encuentra. Pero verán, por muy buenas que sean las intenciones, hay otros intereses que a la hora de la verdad juegan tanto o más como el voluntarismo. Seguramente las razones que llevaron a los miembros del COI a desechar la candidatura de Madrid fueron múltiples y no voy a intentar siquiera analizarlas, pero como país me preocupa la imagen que estamos dando. No es coherente que un país que está salpicado en todas las instituciones por casos de corrupción, intente dar un do de pecho. Lo puede hacer, pero corremos el riesgo de que luego la caída sea más grande. Como ha sucedido. Entiendo que antes que unas olimpiadas, España necesita invertir en otras cosas, más necesarias, sin dejar a un lado al deporte español, que también hay que cuidarlo, no necesariamente, cuando no se puede, apostando por macroeventos, sino ayudando a las federaciones y apostando por los jóvenes valores que tenemos. Después del hachazo que las políticas sociales y la educación han sufrido, ¿alguien en su sano juicio puede apostar por las olimpiadas?

Desde luego, cuando se juega con el dinero de todos, debería haber mayor transparencia. Porque si a ese clamor popular que decían que existía de apoyo a la candidatura de Madrid le hubieran preguntado si elegiría invertir en las olimpiadas o en educación y en políticas de empleo, quizás el clamor hubiera sido otro.

Transparencia. Se debate en el Congreso una ley de transparencia. Al tiempo, vamos sabiendo casi a hurtidillas noticias que nuestro Gobierno nos oculta. Como la posición de apoyo de nuestro país a EE.UU. en un probable ataque a Siria (¿nada tiene que decir el Parlamento?) o como los furtivos encuentros entre Rajoy y Mas a cuenta de la independencia de Cataluña. Se habla de transparencia y se practica lo contrario. Todo es silencio. No digamos ya con los casos de corrupción que afectan directamente al presidente del Gobierno. Es un clima asfixiante este que nos están haciendo vivir. Cuánta falta haría que llegara savia nueva que removiera a todo el anquilosado sistema que tenemos.

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Más y mejor

Todo parece reiniciarse en septiembre. Mientras vamos encendiendo los motores que nos llevarán a surcar una nueva etapa, confiemos en que cada uno de nosotros sepamos dar más y mejor allá donde nos encontremos. Hace mucha falta reinvindicar el optimismo en este país, y también la honradez, la honorabilidad, la sensatez, el esfuerzo y la esperanza.

Hoy que comenzamos un nuevo curso quiero acordarme de todos aquellos jóvenes españoles que han tenido que abandonar nuestro país buscando una oportunidad. Quiero pensar que este país será capaz de volver a ofrecer oportunidades a los jóvenes mejor formados de nuestra historia. Entretanto eso sucede, me enorgullezco de formar parte de un país que ha sabido formar a jóvenes que se rifan en el extranjero.

Raquel, mi querida y valiente sobrina Raquel, va por ti y por tantos que no han tenido miedo a emigrar conscientes de su valía y de sus conocimientos. Me quito el sombrero ante vosotros.

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