Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
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Archivo | junio, 2016

Wert o la manipulada excelencia

Pocos ministros han concitado tanta repulsa de tantos sectores en tan poco tiempo. El Sr. Ministro de Educación (o eso dicen) y de Cultura es un ejemplo. Seguramente tendrá que ver con su cercana etapa de polemista. A algunos, ya se sabe, la cartera de Ministro le queda grande.

La última ocurrencia de este señor ha sido ligar las becas a la supuesta excelencia. Para el Sr. Wert si no sacas más de un 6,5 de media no deberías estar en la Universidad. Este es el titular que hoy ha dado. Aunque lo que hay detrás ya sabemos lo que es. Puesto que esta nota la subordina no a una supuesta y cuestionable excelencia, sino a que si no llegas a esa media, no se podrá optar a una beca. Y esto es lo que verdaderamente asusta.

Que no venga el Sr. Wert hablando de excelencia cuando a los mejores expedientes de nuestro país los están dilapidando, sin ofrecerles más salida que la salida de España para seguir formándose o para intentar encontrar trabajo fuera de nuestro país. Ya estamos cansados de tanta retórica barata. Si queremos mejores resultados, apostemos también por mejorar la calidad de nuestra enseñanza. Como con tanta liviandad se manifiesta este señor, yo me atrevo a vaticinar que con más medios se obtendrían mejores resultados. Lejos de eso, se recorta en profesorado; se recorta en proyectos de investigación; se recorta en los campus de excelencia, se recorta en todo. Y mientras eso se hace, se atreve a hablar de excelencia, ¡habráse visto cuánto descaro!

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La pared

Seguro que todos hemos tenido la sensación, en algún momento, de chocar contra una pared. De intentar avanzar hacia una meta y por circunstancias dispares aparecer de repente una pared que, como un bofetón, te frena en seco y te impide realizar tus proyectos. Cuando eso sucede hay dos alternativas: bien quedarse en el suelo, noqueado, siendo incapaz de levantarse, o bien armarse de coraje, encajar el golpe y seguir adelante con otro intento; siempre con otro intento. El optar por una u otra alternativa depende de muchos condicionantes, pero fundamentalmente tiene que ver con la fortaleza interior de cada uno. El refranero lo reza muy claro: “lo que no mata hace más fuerte”.

La vida está llena de “noes”. De eso nos vamos dando cuenta a medida que crecemos. Es verdad que algunos tienen más trascendencia que otros; pero todos son igual de injustos, porque suponen un freno al proyecto de vida que uno ha ideado y cuando se depositan las fuerzas, las horas, el trabajo en conseguir algo y de repente aparece un no que a modo de pared te impide seguir avanzanzado, escuece. Pero hay que seguir intentándolo hasta que el sí llegue, que seguro llegará, aunque haya que transitar un camino más largo, más tortuoso o más angosto.

Ayer y hoy ha tenido lugar en la Facultad de Derecho el III Congreso de Jóvenes Penalistas, y he tenido, por ello, la suerte de coincidir y compartir algunos ratitos con una querida amiga, excelente investigadora, brillante docente, incansable trabajadora. En ese equilibrio cósmico del que tanto nos gusta hablar, y mira que han pasado años, estoy convencida de que la Universidad española le debe un sitio y lo va a conseguir. Como decía Hermann Hesse en Demian cuando una persona desea con fuerza algo, al final todo acaba alineándose para que lo consiga; su propia fuerza interior genera el éxito. Fíjate que te lo dice alguien que lleva una larga lista de “noes” a las espaldas, pero con fuerza, estoy segura, acabaremos horadando esa pared.

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La virtud del no saber

Sabrán ustedes que el Sr. Presidente del Senado no sabía que debía declarar un préstamo que su partido le hizo en su día para arreglar su casa. Sabrán ustedes también que el Sr. Floriano, que es profesor de Economía política, ahora metido en otros lances, asegura que esa actitud no sólo no es reprochable, sino que además por no declararlo  pagó más impuestos. Sí, como lo oyen. Esta es la justificación que hoy ha dado Floriano para restar importancia al comportamiento del Sr. García Escudero, que no digo yo que sea el máximo responsable, sino un mero eslabón en la cadena que todos a estas alturas sabemos dónde lleva. Pero la explicación no deja de sorprender. ¿No les recuerda a la simulación de contrato con indemnización en diferido?

Los miembros del partido del Gobierno se caracterizan por no saber, y lo peor, es que hacen de ello una virtud. ¿Habráse visto cuánto descaro? Recuerden el caso de la ministra Mato, por ejemplo. Y claro, como esta estrategia funciona, pues no hay pudor en extenderla hasta una de las infantas de España si es preciso.

¡Qué pena que no se mida con la misma vara, por ejemplo, a todos los afectados por las preferentes! Ellos tienen que demostrar que no sabían que comproban un producto de alto riesgo. La carga de la prueba se invierte, porque hemos topado con los bancos, y con ellos, ya se sabe, no hay excusa que valga cuando se trata de hacer negocio.

Vivimos un país sin escrúpulos. Un país en el que muchos ignoran un principio básico del derecho como es que la ignorancia de la norma no exime de su cumplimiento (artículo 6 del Código civil).  O hay mucho ignorante suelto o mucho sinvergüenza. Juzguen ustedes mismos.

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Esperanza movilizada

De todas las noticias que asaltan diariamente los medios de comunicación, ayer me llamaron la atención dos. De un lado, los datos de paro registrado que por tercer mes consecutivo han bajado, y que indican que más de 98.000 personas han encontrado empleo en el último mes. Esto es en sí mismo un dato positivo. Los expertos luego se encargarán de hacer el análisis más profundo de la situación y nos dirán si esto supone un cambio de tendencia o no, pero muchos nos preguntamos si será posible que las condiciones de trabajo algún día vuelvan al punto en que estaban cuando comenzó esta crisis y la subsiguiente deriva cercenadora de derechos.

La otra noticia fue el desplante que varios premios nacionales de licenciatura/grado dieron al ministro de Educación, negándole el saludo, al tiempo que mostraban sus camisetas verdes de apoyo a la educación pública. Sin duda fue un gesto muy gráfico, del que se pueden extraer muchas interpretaciones. Yo hago las mías propias y entiendo que fue pagar con la misma moneda con que está pagando este ministro a todo lo relacionado con la educación y con la investigación en España, con la moneda del desdén y de la indiferencia. Exactamente la misma actitud que tuvieron con él esos doce jóvenes que habían despuntado en sus carreras como los mejores. Muchos de esos jóvenes probablemente querrían dedicarse a la investigación, algo que no van a poder hacer en nuestro país, ya que claramente no se ha apostado por esta vía para salir de la crisis (tampoco sé a ciencia cierta por qué vía en positivo se ha apostado para ello). Estos jóvenes apuestan por la educación pública y la defienden porque saben que es la única que iguala en derechos y oportunidades, porque saben de la importancia de mantener una educación pública fuerte para luchar contra las desigualdades y porque son conscientes de que la educación es la única apuesta segura de futuro. Ellos lo saben, y aunque tengan que irse al extranjero porque su país de origen no haya sabido darles todas las oportunidades para desarrollar su talento en España (sí, talento, ese del que tanto habla la LOMCE, y que ahora está desperdiciando a raudales este gobierno), son conscientes de que podrán encontrar un hueco gracias a la sólida formación que han adquirido en sus años de licenciatura o grado.

Por tanto, hoy me quedo con una esperanza movilizada. Esperanza porque necesitamos creer que esta situación comienza a remontar, y movilizada porque hay muchos jóvenes que no se resignan a que nos quiten lo que es nuestro.

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